miércoles, 15 de julio de 2015

Evangelio según San Marcos 6, 30-34 - "Jesús, pastor y profeta" -

16º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Jesús, pastor y profeta"
19/07/15
Mc 6, 30-34

Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco». Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Palabra del Señor 
Reflexión
“¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño!” Con esta lamentación divina, comienza la primera lectura que hoy se proclama (Jer 23, 1-6). El Señor denuncia y condena el comportamiento de los malos pastores de su pueblo. En lugar de reunir a las gentes las han dispersado.
Así que el Señor mismo promete que será el pastor de su pueblo: “Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países a donde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen”. No sólo eso, sino que el Señor elegirá buenos pastores para que las ovejas vivan sin temor y no se pierdan.
El oráculo profético se cierra con una promesa muy importante. Dios anuncia la llegada de un descendiente de David, que reinará como rey prudente y será reconocido por su amor a la justicia. La imagen del pastor era muy conocida por un pueblo que se había formado conduciendo a sus rebaños. Así que aquella profecía mantuvo viva la esperanza del pueblo de Israel.

EL SENTIDO DE LA MISIÓN
El evangelio de hoy recuerda que Jesús había enviado a sus apóstoles a una misión por los pueblos de alrededor. En este momento regresan para reunirse con él. Antes de retomar la imagen del pastor y aplicarla a Jesús, el texto ofrece unos detalles muy importantes sobre él mismo y sobre el sentido de la misión evangélica (Mc 6, 30-34).
  • En primer lugar, leemos que Jesús invita a sus discípulos a subir a una barca y retirarse a un lugar tranquilo para descansar junto a él. Para Jesús es más importante el “ser” que el “hacer”. Junto al trabajo misionero, valora el descanso y la convivencia. Jesús parece más interesado por las personas que por los resultados de su acción.
  • Además, de alguna manera se nos dice que para ser auténtica, la misión ha de ser repensada, contrastada, evaluada. Pero no se trata de una evaluación académica o sociológica. Es una evaluación “contada”. Los enviados por Jesús vuelven junto a él para hacerle partícipe de sus experiencias. Jesús sabe y quiere escucharles. El Maestro se hace discípulo.
  • Hay otro detalle importante. El texto nos dice que eran tantos los que iban y venían que los discípulos no encontraban tiempo ni para comer. Es verdad que, junto a la tentación de la acción continua, serpea también la tentación de la “acedia”, como dice el Papa Francisco. Si Jesús no quiere la ociosidad, tampoco quiere que sus discípulos mueran en el intento.
EL REGALO DEL TIEMPO
Pero al final del texto evangélico se añaden unas palabras que nos remiten a la imagen del pastor: “Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles con calma” (Mc 6, 34).
  • Las gentes andaban perdidas. Anhelaban escuchar una palabra de verdad y de vida. Seguramente eso es verdad también en nuestro tiempo. No podemos ignorar el hambre y la sed de sentido que afligen a tantas personas.
  • Jesús es capaz de cambiar con generosidad sus propios planes. No se hace sordo ante las necesidades de las gentes. Jesús no considera como intocable el proyecto de descanso que había pensado para él y para sus discípulos.
  • Así que el Maestro se deja llevar por la compasión y se dedica a la ardua y fatigosa tarea de enseñar a las gentes. Pero no lo hace reflejando frustración. El tiempo es el don más importante que podemos ofrecer a las personas. Y Jesús lo ofrece de todo corazón.
– Señor Jesús, tú conoces el hambre de las gentes que buscan una palabra de verdad para vivir con sentido su existencia. Ayuda a todos los que creen en ti y te siguen para que puedan encontrar en tu intimidad la luz y la fuerza para guiar a sus hermanos. Amén.
José Román Flecha Andrés      

martes, 7 de julio de 2015

Videos Reflexión: 15º Domingo Tpo. Ordinario Ciclo B - "Misión de los doce" - (Ed. Verbo Divino - Youtube - Monjas de Sant Benet)






Evangelio según San Marcos 6, 7-13 - "Misión de los doce" -

15º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Misión de los doce"
12/07/15
Mc 6, 7-13


Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.
Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.
Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos».
Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.
Palabra del Señor         
Reflexión
LA INICIATIVA DE LA MISIÓN
“No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos”. Nos conmueve la simplicidad con que el pastor Amós responde al sacerdote Amasías, según se lee en el texto que hoy se proclama (Am 7,12-15). Evidentemente el profeta molesta a la institución. Pero hoy son muchos los que se proclaman profetas. Los que pregonan haber recibido ese carisma.
Pues, bien, el verdadero profeta no se atreverá nunca a apropiarse ese título. El verdadero profeta no lo es por profesión. Se podría decir que lo es siempre a regañadientes. La iniciativa no viene de él sino de Dios. Es Dios quien lo saca de su vida habitual y pone en sus labios unas palabras que ni él mismo habría nunca imaginado.
La verdadera vocación profética no reporta nunca beneficios inmediatos. Por eso, nunca puede brotar en el campo del egoísmo y de los propios intereses. Se ha dicho con razón que la vocación puede ser representada como una lucha con Dios, en la que el llamado es siempre vencido por el que le llama. Bien lo sabía Amós, acostumbrado a guiar sus rebaños por el campo. 

EL ESTILO DE LA MISIÓN
Si la primera lectura nos recuerda la vocación de Amós, el evangelio nos da cuenta de la vocación de los discípulos de Jesús. Tampoco ahora la iniciativa viene de ellos mismos. Es el Señor quien los elige, quien los llama y quien los envía con una triple misión: predicar la conversión, echar los demonios y curar a los enfermos (Mc 6,7-13).
• Ahora bien, Jesús los envía de dos en dos. Sus discípulos no son francotiradores. Viajar, caminar y actuar siempre “de dos en dos” es ya un requisito para que puedan ser creídos como pregoneros y testigos de la verdad.
• Pero es que, aun antes de actuar y de hablar, han de ser convincentes por su misma forma de vivir en comunión y fraternidad. La buena noticia del amor no será creíble si los que la proclaman no se aman como hermanos
• Además, los discípulos del Señor son enviados con un encargo muy concreto de vivir en austeridad y pobreza. Ha de faltarles no solo lo superfluo, sino también lo necesario. El mensaje dirigido a los pobres no será creíble si lo anuncian los que nadan en las riquezas.

SENCILLEZ Y LIMPIEZA
El texto evangélico recoge un par de advertencias de Jesús que pueden resultar extrañas en la cultura de nuestro tiempo: 
• “Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio”. Jesús quiere y espera que sus discípulos no sean presuntuosos, ni escogidos. La verdad del mensaje ha de apoyarse en la sencillez del mensajero. Abandonar una casa por exigencias de mayor comodidad no haría muy creíble el evangelio.
• “Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa”. Jesús es muy realista. Sabe que quienes rechazan el mensaje, rechazarán también al mensajero. Pero hay que vivir siempre con rectitud y limpieza. Para que sea evidente que el rechazo es inmotivado. 
- Señor Jesús, tú conoces la resistencia que oponemos a tu llamada y el rechazo que demostramos a los que has llamado. El evangelio nos revela la limpieza de tu elección, la coherencia que esperas de tus discípulos y las dificultades que han de encontrar en la misión. Que tu palabra nos purifique a todos, para que brille tu palabra y no nuestros intereses. Amén. 
José-Román Flecha Andrés

Video: Día de la Independencia: 9 de Julio - Himno Nacional Argentino


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Video: Año de la Misericordia: Las Obras de Misericordia: Corporales y Espirituales


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Año de la Misericordia:
 ¿Sabes cuáles son las obras de misericordia?
El Papa Francisco pide recordarlas y practicarlas
Las obras de misericordia son un hermoso catálogo de acciones, o mejor, de sentimientos y actitudes, que hacen efectivo y concreto el precepto del amor fraterno, distintivo de los cristianos. La Iglesia nos propone practicar y vivir estas “obras de misericordia” en todo tiempo y en toda ocasión. Son catorce: siete espirituales y otras siete espirituales:
Las siete obras de misericordia espirituales

1.- Enseñar al que no sabe.

2.- Dar buen consejo al que lo necesita.

3.- Corregir al que yerra.

4.- Perdonar las injurias.

5.- Consolar al triste.

6.- Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.

7.- Rogar a Dios por los vivos y difuntos.

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Las siete obras de misericordia corporales

1.- Visitar y cuidar a los enfermos.

2.- Dar de comer al hambriento.

3.- Dar de beber al sediento.

4.- Dar posada al peregrino.

5.- Vestir al desnudo.

6.- Redimir al cautivo.

7.- Enterrar a los muertos.
Fuente: http://www.revistaecclesia.com/