
Pquia. San Pio X, Mar del Plata: Proyecto basado en las directivas del Padre M, Bautista. Como devotos de la Divina Misericordia del Señor, surge la necesidad de ver reflejada en la acción la Misericordia de Dios, queremos dar a conocer las obras de Misericordia, corporales y espirituales especialmente con los pecadores, consolando y asistiendo a los pobres, afligidos y enfermos. Jesús privilegió a los pobres y sufrientes (Lc. 6,20 ss), Él nos enseña a ver en el enfermo a Cristo (Mt. 25,31-46)
miércoles, 14 de octubre de 2015
Evangelio según San Marcos 10,35-45 - "El pedido de Santiago y Juan" -
29º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"El pedido de Santiago y Juan"
18/10/15
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"El pedido de Santiago y Juan"
18/10/15
Mc 10,35-45
Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir».
El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?».
Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria».
Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?».
«Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo.
En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados».
Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos.
Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos.
Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».
Palabra del Señor
Reflexión
EL RESCATE Y EL SERVICIO
“Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos”. Así concluye la primera lectura que se proclama en la misa de hoy. Es un texto poético, tomado de uno de los cantos del Siervo de Dios (Is 53,10).
Algunos han pensado que el poema se refería a todo el pueblo de Dios. Y otros lo han atribuido a un personaje misterioso que se nos presenta como un elegido por Dios. Es un profeta y un enviado a anunciar a su pueblo la salvación.
Pero el profeta no se limitará a anunciar de palabra la salvación. No es un teórico ni un propagandista de sueños imposibles. Es un comprometido. Él mismo rescatará a su pueblo de la tiranía de la maldad, cargando personalmente con el peso y la ignominia del mal.
LA PRETENSIÓN
Ese mismo aliento aparece al final en el evangelio de este domingo (Mt 10, 35-45). Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercan a Jesús y le manifiestan abiertamente sus pretensiones: “Maestro queremos que hagas lo que te vamos a pedir”.
Ya nos llama la atención la misma fórmula que emplean. Espontáneamente recordamos que María se ofrecía para aceptar y cumplir la voluntad de Dios. Estos discípulos, por el contrario, quieren imponer su propia voluntad al Señor.
Y su voluntad está clara: alcanzar un puesto de poder y de prestigio. Sentarse en los puestos privilegiados para compartir la gloria de su Maestro, aun sin saber exactamente que el camino de su Señor pasa por la aceptación de un cáliz de amargura.
Junto a la pretensión de los hijos de Zebedeo nos llama la atención la indignación y las críticas de los otros diez discípulos. No pueden soportar que otros expresen abiertamente lo que todos ellos ambicionan en secreto. Ese es el mecanismo de todas las críticas del mundo.
LA LECCIÓN
Pero Jesús no desaprovecha la ocasión para exponernos a todos el camino del verdadero discípulo y el sentido último de la vida y misión de su Maestro:
• “El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos”. En este mundo, la grandeza se mide con frecuencia por el número de personas que quedan por debajo de los que triunfan. Para el Evangelio, la grandeza de un discípulo se mide por el número de personas a las que sirve y por la sinceridad del servicio.
• “El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”. En este mundo, los libertadores imponen su voluntad. Los que dicen traer la justicia, suelen ajusticiar a quien no piensa como ellos o no colabora con sus imposturas. Para el Evangelio, sólo rescata del secuestro quien se entrega para liberar a los secuestrados.
- Señor Jesús, te reconocemos como nuestro Maestro y nuestro Señor. Como Maestro nos has enseñado la grandeza del servicio a los demás. Y como Señor, nos rescatas cada día haciéndote siervo y esclavo de todos. Bendito seas por siempre.
José-Román Flecha Andrés

miércoles, 7 de octubre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
Evangelio según San Marcos 10,17-30 - "El joven rico" -
28º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"El joven rico"
11/10/15
Mc 10,17-30
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"El joven rico"
11/10/15
Mc 10,17-30

Jesús se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?».
Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.
Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre».
El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme».
El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!».
Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios!.
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios».
Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?».
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible».
Pedro le dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia,
desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Palabra del Señor
Reflexión
La sabiduría y el tesoro
“Supliqué y se me concedió la prudencia, invoqué y vino a mí un espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y a tronos, y en su comparación tuve en nada la riqueza”. Así comienza el texto del libro de la Sabiduría que se lee en la misa de este domingo (Sab 7, 7.11). En los versículos siguientes se dice que la sabiduría es más preciosa que el oro y la plata.
Evidentemente, esa sabiduría, comparable a las piedras más preciosas, no puede confundirse con la mera erudición. No basta con saber muchas cosas para ser feliz. Para este autor bíblico la verdadera sabiduría, la que nos da la felicidad, es el conocimiento de Dios. Es la aceptación de su voluntad.
En realidad no es cuestión de “saberes” sino de “sabores”. Se nos invita a gustar a Dios, su Ley y su proyecto sobre el mundo y sobre el hombre. Es realmente sabio quien conoce el camino de la bondad. Quien es consciente de que no basta con conocer la misericordia. Es preciso practicarla cada día.
UNA MIRADA CARIÑOSA
El evangelio que hoy se proclama nos presenta a “uno” que se acerca a Jesús y le pregunta: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Mc 10, 17-30). Jesús ha dicho que el agua que él nos da salta hasta la vida eterna. Y que el pan que él nos entrega nos da la vida eterna. Lo eterno es su horizonte y su promesa.
Tal vez este hombre conocía ya este lenguaje de Jesús. Como nos dice el texto, contaba ya con dos elementos para llevar una buena vida: riquezas y un comportamiento recto. Sin embargo, aspiraba a una vida que durara más allá de los límites de la muerte. Deseaba conocer el camino que conduce a esa patria. Y consideraba a Jesús como el Maestro adecuado.
Pues bien, en la respuesta de Jesús aparece también la sabiduría: “Ya sabes los mandamientos”. Y en efecto, su interlocutor no sólo los sabía sino que, al parecer, los había cumplido desde pequeño. De acuerdo con las convicciones de su pueblo, estaba ya en el camino verdadero.
LO QUE FALTA
Jesús sabe que es necesario cumplir los mandamientos para ser feliz. Pero a la mirada cariñosa de Jesús sigue una preciosa orientación: “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo- , y luego sígueme”.
- “Vende todo lo que tienes”. El ser no puede reducirse al tener. El camino a la vida sin término no puede estar pavimentado por las cosas que terminan. Así que el rico ha de dejar de poner su confianza en los bienes que posee.
- “Da el dinero a los pobres”. Dios es el dueño de todo lo que existe. Hay que defender el derecho humano a la propiedad. Pero sabiendo que los dones de Dios nos han sido entregados para que los distribuyamos con equidad entre los hijos de Dios.
- “Sígueme”. Con esa palabra llamó Jesús a sus primeros discípulos. Pero ya se ve que el discipulado permanece abierto. Seguir a Jesús no es un peso obligatorio. Es una llamada y un honor para todos los dispuestos a escucharla
– Señor Jesús, tú sabes que ponemos nuestra confianza en las riquezas. Ayúdanos a compartir nuestros bienes con los pobres y marginados y a seguirte por el camino.
José-Román Flecha Andrés

martes, 29 de septiembre de 2015
Evangelio según San Marcos 10,2-16 - "Lo que Dios unió, no lo separe el hombre" -
27º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Lo que Dios unió, no lo separe el hombre"
4/10/15
Mc 10,2-16
Reflexión
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Lo que Dios unió, no lo separe el hombre"
4/10/15
Mc 10,2-16
Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?».
El les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?».
Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella».
Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes.
Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.
Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre,
y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».
Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella;
y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio».
Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él».
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos
Palabra del Señor
Reflexión
HOMBRE Y MUJER
“El Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne”. En este domingo leemos el relato bíblico de la creación de la mujer (Gén 2,18-24). Es un texto bellísimo. Su sencillez e ingenuidad nos parece difícil porque hemos perdido el sentido de la poesía primitiva.
El relato nos habla de la soledad del hombre y de la compasión de Dios que diseña para él la compañía. El “yo” puede al fin encontrar un “tú”. La mujer aparece en el sueño del hombre. Todo nos dice que no la ha creado el hombre. Por tanto no debe tratar de dominarla. La mujer hay que soñarla, como ha dicho el papa Francisco.
El relato nos expone la estructura del matrimonio como la unión fiel y definitiva de un hombre y una mujer. El matrimonio como proyecto de vida. Como donación interpersonal. Como esperanza compartida.
EL PROYECTO DE DIOS
Al matrimonio se refiere también el evangelio que hoy se proclama (Mc 10,2-16). Los fariseos se presentan a Jesús con una pregunta pensada para ponerlo a prueba: “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?” Jesús conoce las cuestiones que se debatían en los diversos grupos de intérpretes de la Ley de Moisés.
Jesús sabe que sus interlocutores han convertido un deber en un derecho. El derecho al
divorcio cuando la Ley lo presentaba como la obligación de dar un documento a la mujer abandonada. Un documento para que pudiera rehacer su vida y no perecer, al no tener quien la defendiera en la sociedad.
Pero Jesús se manifiesta a favor de la permanencia de la unión matrimonial. No porque sea su opinión personal, sino porque así se lee en el texto del Génesis que relata la creación de la mujer. Su referencia al “principio” es fundamental para evocar el proyecto de Dios sobre el amor humano y sobre la vocación al matrimonio.
GENEROSIDAD Y ESPERANZA
De hecho, Jesús repite las palabras fundamentales del texto del Génesis: “Abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”. Son palabras que conocemos o creemos conocer demasiado bien.
• “Abandonará el hombre a su padre y a su madre”. En la antigüedad era difícil apartarse del primitivo clan familiar. Aquí no se trata de ignorar las necesidades de los padres. Se trata de recordar que la familia de elección es más importante que la familia de origen.
• “Se unirá a su mujer”. Hoy hablamos del amor, pero lo reducimos a un gusto pasajero. Más que un sentimiento, el amor es un compromiso. Olvidamos lo que significa de entrega personal, única y definitiva hasta la muerte.
• “Serán los dos una sola carne”. Estas palabras las reducimos a la intimidad sexual. Y es verdad que la evocan. Pero implican sobre todo el encuentro compartido de memorias y proyectos, de trabajos y esperanzas.
- Señor Jesús, hoy te presentamos las dificultades y la alegría de tantos matrimonios que nos piden una oracion. Concédeles tu luz y tu fuerza para vivir su vocación con generosidad y esperanza.
José-Román Flecha Andrés
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