lunes, 13 de agosto de 2018

Evangelio según San Juan 6,51-59 - "Pan de Vida: El alimento y bebida de salvación" -

20º Domingo
Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Pan de Vida: El alimento y bebida de salvación"
19/08/18
Jn 6,51-59

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Reflexión
COMER Y BEBER
“Venid a comer mi pan y a beber mi vino que he mezclado” Esas palabras parecen apropiadas para la publicidad de una posada medieval. El mesonero ofrece a los caminantes su pan y su vino.
En la celebración de este domingo, el mesonero es otro la Sabiduría de Dios personificada. El texto del libro de los Proverbios (Pr 9, 1-6), que hoy se lee, a la invitacion primera añade una exhortacion que explica por que se invita al caminante: “Dejad la inexperiencia y viviréis; seguid el camino de la prudencia”. 
En la Biblia, la sabiduría no es simple erudición. Es el discernimiento que ayuda a jerarquizar los valores. Es la sintonía con el proyecto de Dios. Es la Sabiduría divina quien nos alimenta y reconforta. Solo ella marca el camino verdadero y orienta y guía a los caminantes. Sin el pan y el vino de la Sabiduría podemos extraviarnos y perecer agotados.

LA VIDA ETERNA
Tras la multiplicación y reparto de los panes y los peces, Jesús pronuncia un denso discurso en la sinagoga de Cafarnaúm. En él, Jesús se compara con el maná que alimentó a los hebreos en el desierto. Y se presenta a sí mismo como el pan bajado del cielo para dar la vida a los hombres.
En el texto que hoy se proclama (Jn 6, 51-58) Jesús identifica su pan con su propia carne y sangre: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Ademas, Jesús explica su pensamiento con dos frases complementarias. 
• “Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”. Esta expresión negativa nos advierte del riesgo de vivir junto a la fuente y morir de sed. En la totalidad reflejada por el cuerpo y la sangre, Jesús se nos entrega como el alimento imprescindible, que no puede ser despreciado.
• “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día”. Esta expresión afirmativa nos propone el gran don de una vida que supera los límites del tiempo y de la muerte. Jesús es la resurrección y la vida para todo el que se alimenta de su mensaje.

LA INTIMIDAD
Por fin añade el Maestro: “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. La oferta de la vida se completa ahora con la oferta de la intimidad.
• “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Nos pasamos la vida cambiando de vivienda, y no sólo en el sentido material de la casa. Buscando un lugar espiritual en el que echar raíces. Un espacio que pueda ser nuestra morada. Un corazón en el que descansar. Eso y más es Jesús para el que se alimenta de su vida.
• “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Jesús dijo una vez que no tenía donde reclinar su cabeza. En el Apocalipsis se dice que Él está a la puerta y llama para compartir nuestra mesa. Quien se alimenta de su cuerpo y de su sangre le ofrece, casa y descanso. Y comparte su intimidad.
- Señor Jesús, tú conoces nuestra necesidad de vivir de verdad, de convivir en intimidad y de pervivir para siempre. Al entregarte en cuerpo y sangre, Tú nos ofreces esa posibilidad. Bendito seas por siempre, Señor.
José-Román Flecha Andrés
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miércoles, 8 de agosto de 2018

Video: Intenciones del Papa Francisco - "La familia, un tesoro” - (YouTube)

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Al hablar de las familias, muchas veces me viene a la cabeza la imagen de un tesoro.
El ritmo de vida actual, el estrés, la presión del trabajo y también, la poca atención de las instituciones, puede poner a las familias en peligro.
No es suficiente hablar de su importancia: es necesario promover medidas concretas y desarrollar su papel en la sociedad con una buena política familiar.
Recemos para que las grandes opciones económicas y políticas protejan a la familia como el tesoro de la humanidad.
Papa Francisco - Agosto 2018
INTENCIONES DEL PAPA 
POR LOS DESAFÍOS DE LA HUMANIDAD
AGOSTO 2018

Universal: La familia, un tesoro.
Para que las grandes opciones económicas y políticas protejan la familia como el tesoro de la humanidad.

Oración.
Padre Bueno...
Por el sacramento del matrimonio, tu Iglesia ve en el amor humano una señal de tu presencia. La entrega de la vida en un amor fecundo, generador de nuevas vidas, es ejemplo de aquello a lo que cada uno de nosotros es llamado como hijo tuyo: a generar vida.
La familia es un lugar de vida, de esperanza, de futuro y de comunión.
Por eso, te pido, en este mes, en unión con el Papa Francisco y su Red Mundial de Oración, por todas las familias, para que reciban apoyo político y económico para cumplir su misión. Te pido en particular por las que viven con mayores dificultades, que tu Espíritu sea su fuerza y consuelo.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria...

Propuestas para el mes
  • Acompaña el Encuentro Mundial de las familias en Dublín, que se desarrolla del 21 al 25 de agosto. Interiorízate de las conclusiones de este encuentro, los llamados que allí se hagan y las declaraciones del Papa Francisco en su visita.
  • En tu propia familia, cuida de las relaciones de forma constructiva, creando puentes, sanando heridas, cuidando de quienes están en mayores dificultades o enfermos.
  • Busca información sobre acciones a nivel social, político y económico, que existen en tu país o en otros países, para proteger a la familia y, en la medida de sus posibilidades, lucha para que se implementen en tus propios ambientes.
https://clicktopray.org/es/pope_prayers
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martes, 7 de agosto de 2018

Video Reflexión: 19º Domingo Tpo. Ordinario Ciclo B - "Pan de Vida: El Cuerpo de Cristo" - (Youtube) -

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Evangelio según San Juan 6, 41-51 - "Pan de Vida: El Cuerpo de Cristo" -

19º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Pan de Vida: El Cuerpo de Cristo"
12/08/18
Jn 6,41-51

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Reflexión
EL PAN DE VIDA
Elías fue elegido para ser el defensor del Dios único frente a la imposición política de los ídolos extranjeros. Pero fue elegido también para ser el defensor del pobre aplastado por los poderosos. Esa doble misión del profeta no había de ser fácil. De hecho lo lanzó a los caminos del desierto para defender su propia vida.
Gracias al pan y el agua que el ángel le muestra, Elías puede seguir su camino durante cuarenta días hasta el Horeb, el monte de Dios (1 Re 19,4-8). El profeta es el icono del creyente que sigue con fidelidad al Señor. El pan y el agua significan aquí la providencia y la fidelidad de Dios al que ha elegido para una arriesgada misión.
El desierto es la tierra del despojo. Y de la más profunda verdad del ser humano. El desierto fue para el pueblo de Israel el lugar del encuentro con su Dios. También lo es para Elías. En un caso y el otro, el pan y el agua son los medios imprescindibles para vivir y afrontar la vida con valentía y disponibilidad ante el Señor.

VENIR A JESÚS
El evangelio de hoy recoge la reacción de los judíos a las palabras con las que Jesús se revelaba como el pan bajado del cielo. “¿Cómo dice que ha bajado del cielo?” Los judíos no pueden reconocer como venido del cielo a un hombre cuyos orígenes terrenos creen conocer. 
Jesús no parece extrañarse por esa desconfianza. Conoce bien de dónde brota. No se la reprocha, pero les indica el camino recto para llegar a Él. El texto emplea para ello una frase negativa y otra positiva, en las que se contraponen el “nadie” y el “todos”:
• “Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me ha enviado”. Es imposible llegar a reconocer y aceptar por las propias fuerzas el mesianismo de Jesús. Venir a Jesús es la clave y el sentido de la fe cristiana.
• “Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí”. Escuchar humildemente al Padre celestial y dejarse guiar por su voluntad: ése es el requisito y la condición para venir a Jesús.

VIVIR PARA SIEMPRE
El enviado por el Padre se presenta a sí mismo como el pan de la vida: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”. Esa es el núcleo de nuestra fe.
• “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”. En la memoria permanece el recuerdo del maná del desierto. Jesús es el nuevo maná que el Padre ha entregado al pueblo de la nueva alianza. Gracias a él puede sostenerse en su peregrinación.
• “El que coma de este pan vivirá para siempre”. Los que se alimentaron del maná pudieron satisfacer su hambre, pero al fin murieron. En cambio, quien se alimenta del pan del Señor vive para siempre.
• “El pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”. El pan que Jesús ofrece a su pueblo es su propia carne. Es su propia vida que entrega por él. Es decir, por su pueblo y por todo el mundo.
- Señor Jesús, creemos que eres el Mesías enviado por Dios. Que el la fe nos ayude a buscarte y encontrarte. Y que tu pan nos mantenga en la vida sin fin que brota de ti. 

José-Román Flecha Andrés
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miércoles, 1 de agosto de 2018

Bioética- PPT: POBLACIÓN Y PROCREACIÓN

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POBLACIÓN Y PROCREACIÓN
La preocupación moderna por el crecimiento demográfico de la humanidad se remonta a Thomas Malthus. Según él, “si no se pone obstáculos a su crecimiento, la población aumenta en progresión geométrica, mientras los alimentos lo hacen en progresión aritmética”.
Las predicciones de Malthus no se han realizado como él las preveía. El aumento de los medios de producción y consumo se une a la disminución de la población en los países desarrollados, aunque la población aumenta todavía en las sociedades más pobres.
En 1965, el Concilio Vaticano II evocaba así las actitudes que dificultan la apertura a la vida: "El amor matrimonial queda frecuentemente profanado por el egoísmo, el hedonismo y los usos ilícitos contra la generación. Por otra parte, la actual situación económica, socio-psicológica y civil son origen de fuertes perturbaciones para la familia. En determinadas regiones del universo, finalmente, se observan con preocupación los problemas nacidos del incremento demográfico. Todo lo cual suscita angustia en las conciencias" (GS 47).
El problema era evidente, pero diversos motivos indujeron a Pablo VI a retirar el tema de la discusión en el aula conciliar. Había que oír otras voces, especialmente las de la comision creada por Juan XXIII para el estudio de esta cuestión
Teniendo en cuenta los informes contrastantes de aquella comisión, Pablo VI publicó el 25 de julio de 1968 su encíclica Humanae vitae. En ella recordaba que el deber de transmitir la vida humana es para los esposos, colaboradores libres y responsables de Dios Creador, fuente de grandes alegrías, a veces acompañadas de dificultades y angustias. 
Si este deber ha planteado siempre serios problemas en la conciencia de los cónyuges, los cambios acaecidos en la sociedad han planteado nuevas cuestiones que la Iglesia no puede ignorar por referirse a la vida y la felicidad de los hombres (HV 1). 
Entre esos cambios, menciona el Papa el rápido desarrollo demográfico, que genera el temor de que la población aumente más rápidamente que las reservas de que dispone. Este temor incita a los gobiernos a adoptar algunas medidas radicales.
Además, las condiciones de trabajo y de vivienda, el aumento de los gastos en la crianza y en la educación dificultan el mantenimiento adecuado de un número elevado de hijos.
Por otra parte, es evidente el nuevo papel de la mujer en la sociedad, en la valoración del amor conyugal y en el aprecio de la intimidad conyugal.
Finalmente, el hombre puede gestionar mejor el dominio racional de las fuerzas de la naturaleza con relación al cuerpo, a la vida psíquica, a la vida social y aun a las leyes que regulan la transmisión de la vida (HV 2). 
He ahí los motivos de aquella encíclica profética, publicada hace cincuenta años, que requiere hoy un análisis más sereno. 
José-Román Flecha Andrés