martes, 26 de junio de 2018

Mensaje - Bioética: CUIDADOS PALIATIVOS


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“Hay una gran diferencia entre eliminar los sufrimientos de una persona y eliminar a la persona para que no sufra”. Algo así ha dicho recientemente una gran especialista en el campo de los cuidados paliativos. Y tiene toda la razón.
Uno se pregunta por qué los políticos tienen tanto interés en promover y legitimar la eutanasia y tan poco interés en dedicar más fondos para aumentar y dotar las unidades de cuidados paliativos.
Otra pregunta inevitable: ¿Por qué los partidos políticos que surgieron para defender los derechos de los trabajadores y de los proletarios tienen tanto interés en promulgar leyes que atentan contra la dignidad de la persona?
Claro que esta segunda pregunta trae a nuestra mente otra tercera, que responde a la cuestión fundamental: ¿En qué se está poniendo la dignidad de la persona y quién es el que decide cuál es el límite entre defenderla e ignorarla?
Sobre este tema, por alguna parte aparecen citadas unas palabras del papa Francisco como si fueran una clamorosa novedad. Se olvida o se ignora lo que en tres afirmaciones muy claras ya se encontraba en el Catecismo de la Iglesia Católica:
• “Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden legítimamente ser interrumpidos.
• El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana, si la muerte no es buscada, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable.
• Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados” (n. 2279).
Esta doctrina refleja lo que previamente había afirmado ya la declaración vaticana “Iura et bona” sobre la eutanasia (5.V.1980). Allí se introducía una importante novedad sobre la doctrina tradicional. De hecho, en lugar de hablar de medios ordinarios y extraordinarios, se prefería la terminología de los medios proporcionados y desproporcionados a la hora de tratar a los enfermos graves o terminales.
De todas formas, el tema de la sedación para aliviar el dolor, evitando siempre la intención de dar la muerte, ya había sido previamente expuesto por el papa Pío XII en el otoño de 1947.
Por tanto, desde hace tiempo hay en la doctrina de la Iglesia católica una base largamente pensada para afrontar la cuestión del dolor sin necesidad de acudir al homicidio, educadamente encubierto bajo las etiquetas de la eutanasia, la muerte digna o la muerte por compasión.
La atención a los cuidados paliativos es una respuesta adecuada a la preocupación general del dolor en las situaciones más graves. Si el fin no justifica los medios, tampoco un sentimiento bueno podrá jamás justificar un fin malo.
José-Román Flecha Andrés
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Documento Libro Digital Bioética: Cuidados Paliativos

Videos Reflexión: 13º Domingo Tpo. Ordinario Ciclo B - "Curación de una mujer y resurrección de la hija de Jairo" - (Ed. Verbo Divino - Youtube)

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Evangelio según San Marcos 5,21-43 - "Curación de una mujer y resurrección de la hija de Jairo"

13º Domingo
Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Curación de una mujer y resurrección de la hija de Jairo"
1/07/18
Mc 5,21-43

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Reflexión
LA MUERTE Y EL SUEÑO 
“Dios no creó la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes; todo lo creó para que subsistiera”. Con estas palabras del libro de la Sabiduría se abre la primera lectura que se lee en este domingo (Sab 1,13). El texto nos dice que el pecado es lo que hace penosos los fenómenos naturales de la vida humana, como la enfermedad, la debilidad o la muerte.
Más importante aún es la afirmacion de que Dios nos ha creado para la inmortalidad, puesto que nos ha hecho a imagen de su propio ser. Estamos acostumbrados a pensar en esa categoría de la imagen y semejanza de Dios en términos del conocimiento. Pero es importante verla a la luz de nuestra vocación a vivir siempre junto al Autor de la vida.
Con esa confianza podremos proclamar con el salmo: “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado” (Sal 29). Por otra parte, escuchamos cómo san Pablo invita a los Corintios a participar en la colecta a favor de los pobres de Jerusalén. No se trata solo de compartir. Se trata de imitar la generosidad de Jesucristo. Esa es la norma y el ideal de nuestra vida.

EL RUEGO DE LA FE
El evangelio que hoy se proclama nos introduce en un escenario de dolor y de muerte. Ahí aparece el jefe de una sinagoga. Se llama Jairo o Yaír. Su nombre parece significar: “Que él (Dios) lo ilumine”. Y efectivamente, este padre que sale al encuentro de Jesús para suplicarle la curación de su hija parece guiado por la luz de lo alto.
Su ruego es sencillamente patético: “Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella para que sane y viva” (Mc 5,23). Jesús escucha la petición y se pone en camino con Jairo. Pero alguien llega anunciando que la niña ha muerto. Jesús oye el mensaje y le dice a Jairo: “No temas, basta que tengas fe” (Lc 8,51). 
Los discípulos más cercanos de Jesús acompañan al padre y a la madre de la niña. Por todas partes hay mucha gente alborotada. Hay flautistas y plañideras a sueldo. En ese contexto se sitúa la exclamación de Jesús: “¿Qué estrépito y qué lloros son estos?” (Mc 5,39).

EL PECADO DE LA ACEDIA
Además, Jesús pronuncia una afirmación sorprendente: “La niña no está muerta, está dormida”. Todo son burlas. Las mujeres que lloran a sueldo creen saber cuándo ha muerto una persona. Los profesionales del duelo no siempre descubren la posibilidad de la esperanza.
• “La niña no está muerta, está dormida”. Seguramente esas palabras sugerían una reflexión sobre el pueblo de Israel. Llamado por Dios a la alianza y a la vida, parecía dormido en su nostalgia y en sus falsas seguridades.
• “La niña no está muerta, está dormida”. Es posible que las primeras comunidades cristianas se hayan aplicado a sí mismas estas palabras de Jesús. Tanto la persecución como la rutina adormecían a los que debían vivir el mensaje del Maestro. 
• “La niña no está muerta, está dormida”. Con todo, esa advertencia de Jesús es especialmente importante para nuestro tiempo. Con frecuencia culpamos a la sociedad de nuestra situación eclesial. Pero es evidente que padecemos esa “acedia” que nos mantiene pasivos, según ha dicho el papa Francisco.
- Señor Jesús, tú sabes que muchas de nuestras comunidades parecen muertas. Nos cuesta mantener la esperanza. Te pedimos con la fe de Jairo que te acerques, nos tomes de la mano y nos levantes. Porque tu eres el Camino, la Verdad y la Vida de nuestra vida.
José-Román Flecha Andrés
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martes, 19 de junio de 2018

Videos Reflexión: 12º Domingo Tpo. Ordinario Ciclo B - "Nacimiento de Juan Bautista" - Solemnidad - (Ed. Verbo Divino - Youtube - Regina Goberna)

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Evangelio según San Lucas 1,57-66.80 - "Nacimiento de Juan Bautista" - Solemnidad -

12º Domingo - Solemnidad -
Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Nacimiento de Juan Bautista"
24/06/18
Lc 1,57-66.80
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Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.
Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan».
Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre».
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan». Todos quedaron admirados. ]
Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.
Palabra del Señor
Reflexión
LA MISIÓN DEL PROFETA
“Adonde yo te envíe, irás, y lo que yo te mande lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte”. Estas palabras, incluidas en el oráculo que Dios dirige al profeta Jeremías, se leen en esta fiesta del nacimiento de san Juan Bautista (Jer 1,4-10).
Ir adonde envía Dios y decir lo que Dios quiere que se diga. Ese era el secreto de la vocación de los antiguos profetas. Pero esa es la tarea que resume la misión de las personas que hoy elige Dios para que anuncien su presenia y su mensaje. 
La llamada comporta salir de casa para ponerse en camino y escuchar una palabra que ha de ser anunciada sin miedo. Sin temor y con la confianza de quien sabe que Dios ha prometido ser su libertador en el momento de la dificultad.
Con razón el salmista se atreve a confesar al Señor: “En el seno materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías” (Sal 70). Esa confianza es necesaria para atreverse a anunciar con valentía la salvación que Dios ofrece a la humanidad (1Pe 1,8-12).

UN ÁNGEL EN EL TEMPLO
El evangelio nos presenta la oración de la tarde en el templo de Jerusalén (Lc 1,5-17. La ofrenda del incienso corresponde a un sacerdote anciano. Se demora más de lo acostumbrado en el interior del santuario. Y las gentes se preguntan qué está ocurriendo.
Cuando al fin aparece ante su vista, descubren que ha perdido el habla. Por señas y por medio de una tablilla logra explicar que le ha hablado un ángel. Todos los que han llegado a enterarse se quedan asombrados al saber que le ha anunciado que va a tener un hijo.
Las tradiciones de Israel conservaban el recuerdo de otros nacimientos sorprendentes. La fe decía que Dios había decidido intervenir en la historia de su pueblo, enviando hombres extraordinarios que fueran portavoces de su palabra y agentes de su liberación.
Con el tiempo se conocería lo esencial del mensaje que el ángel había transmitido al sacerdote Zacarías tras anunciarle que tendría un hijo: “Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto” 

UN MENSAJE DE CONVERSIÓN
En el mensaje del ángel se revela la misión del futuro hijo de Zacarías e Isabel, resumiéndola en tres verbos: caminar, convertir y preparar.
• “Irá delante del Señor”. El elegido por Dios desde antes de su nacimiento no puede ser un sedentario. Será enviado a caminar ante el Señor, con el espíritu que ha sacado a los caminos a todos los profetas. 
• “Convertir los corazones”. El enviado no podrá presumir de una doctrina propia. Habrá de transmitir con fidelidad un mensaje para exhortar a las gentes a una conversión del corazón que rehaga los lazos familiares.
• “Preparar un pueblo para el Señor”. El encargado de exhortar a las gentes no ha de vivir en la nostalgia, sino en la esperanza. No llega a restaurar las ruinas antiguas, sino a preparar para Dios un nuevo pueblo. 
- Señor Jesús, el anuncio del nacimiento de Juan nos revela que Dios nos ofrece la salvación. Que tu Espíritu nos ayude a comprender la misión del Bautista y aceptar su mensaje de conversión. 
José-Román Flecha Andrés
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