lunes, 27 de agosto de 2018

Videos Reflexión: 22º Domingo Tpo. Ordinario Ciclo B - "Sobre la tradición y la verdadera pureza" - (Ed. Verbo Divino) -

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Evangelio según San Marcos 7,1-8.14-15.21-23 - "Sobre la tradición y la verdadera pureza" -

22º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Sobre la tradición y la verdadera pureza"
2/09/18
Mc 7,1-8.14-15.21-23

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Reflexión
NO AFERRARNOS A TRADICIONES HUMANAS
No sabemos cuándo ni dónde ocurrió el enfrentamiento. Al evangelista solo le interesa evocar la atmósfera en la que se mueve Jesús, rodeado de maestros de la ley, observantes escrupulosos de las tradiciones, que se resisten ciegamente a la novedad que el Profeta del amor quiere introducir en sus vidas.
Los fariseos observan indignados que sus discípulos comen con manos impuras. No lo pueden tolerar: «¿Por qué tus discípulos no siguen las tradiciones de los mayores?». Aunque hablan de los discípulos, el ataque va dirigido a Jesús. Tienen razón. Es Jesús el que está rompiendo esa obediencia ciega a las tradiciones al crear en torno suyo un «espacio de libertad» donde lo decisivo es el amor.
Aquel grupo de maestros religiosos no ha entendido nada del reino de Dios que Jesús les está anunciando. En su corazón no reina Dios. Sigue reinando la ley, las normas, los usos y las costumbres marcadas por las tradiciones. Para ellos lo importante es observar lo establecido por «los mayores». No piensan en el bien de las personas. No les preocupa «buscar el reino de Dios y su justicia».
El error es grave. Por eso, Jesús les responde con palabras duras: «Vosotros dejáis de lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Los doctores hablan con veneración de «tradición de los mayores» y le atribuyen autoridad divina. Pero Jesús la califica de «tradición humana». No hay que confundir jamás la voluntad de Dios con lo que es fruto de los hombres.
Sería también hoy un grave error que la Iglesia quedara prisionera de tradiciones humanas de nuestros antepasados, cuando todo nos está llamando a una conversión profunda a Jesucristo, nuestro único Maestro y Señor. Lo que nos ha de preocupar no es conservar intacto el pasado, sino hacer posible el nacimiento de una Iglesia y de unas comunidades cristianas capaces de reproducir con fidelidad el Evangelio y de actualizar el proyecto del reino de Dios en la sociedad contemporánea.
Nuestra responsabilidad primera no es repetir el pasado, sino hacer posible en nuestros días la acogida de Jesucristo, sin ocultarlo ni oscurecerlo con tradiciones humanas, por muy venerables que nos puedan parecer.

José Antonio Pagola
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martes, 21 de agosto de 2018

Videos Reflexión: 21º Domingo Tpo. Ordinario Ciclo B - "La profesión de fe de Pedro" - (Youtube) -

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Evangelio según San Juan 6,60-69 - "La profesión de fe de Pedro" -

21º Domingo 
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"La profesión de fe de Pedro"
26/08/18
Jn 6,60-69
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Reflexión
PREGUNTA DECISIVA
El evangelio de Juan ha conservado el recuerdo de una fuerte crisis entre los seguidores de Jesús. No tenemos apenas datos. Solo se nos dice que a los discípulos les resulta duro su modo de hablar. Probablemente les parece excesiva la adhesión que reclama de ellos. En un determinado momento, "muchos discípulos se retiraron y ya no iban con él”.
Por primera vez experimenta Jesús que sus palabras no tienen la fuerza deseada. Sin embargo, no las retira sino que se reafirma más: "Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida, pero algunos de vosotros no creen". Sus palabras parecen duras, pero transmiten vida, hacen vivir, pues contienen Espíritu de Dios.
Jesús no pierde la paz. No le inquieta el fracaso. Dirigiéndose a los Doce les hace la pregunta decisiva: "¿También vosotros queréis marcharos?". No los quiere retener por la fuerza. Les deja la libertad de decidir. Sus discípulos no han de ser siervos sino amigos. Si quieren puede volver a sus casas.
Una vez más Pedro responde en nombre de todos. Su respuesta es ejemplar. Sincera, humilde, sensata, propia de un discípulo que conoce a Jesús lo suficiente como para no abandonarlo. Su actitud puede todavía hoy ayudar a quienes con fe vacilante se plantean prescindir de toda fe.
"Señor, ¿a quién iríamos?". No tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y más convincente: Si no siguen a Jesús se quedarán sin saber a quién seguir. No se han de precipitar. No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.
Pedro es realista. ¿Es bueno abandonar a Jesús sin haber encontrado una esperanza más convincente y atractiva? ¿Basta sustituirlo por un estilo de vida rebajada, sin apenas metas ni horizonte? ¿Es mejor vivir sin preguntas, planteamientos ni búsqueda de ninguna clase?
Hay algo que Pedro no olvida: "Tús palabras dan vida eterna". Siente que las palabras de Jesús no son palabras vacías ni engañosas. Junto a él han descubierto la vida de otra manera. Su mensaje les ha abierto a la vida eterna. ¿Dónde podrían encontrar una noticia mejor de Dios?
Pedro recuerda, por último, la experiencia fundamental. Al convivir con Jesús han descubierto que viene del misterio de Dios. Desde lejos, a distancia, desde la indiferencia o el desinterés no se puede reconocer el misterio que se encierra en Jesús. Los Doce lo han tratado de cerca. Por eso pueden decir: "Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios". Seguirán junto a Jesús.
José Antonio Pagola
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viernes, 17 de agosto de 2018

Video: 21 de Agosto: San Pío X - Día del Catequista (Papa Francisco) - (YouTube) -

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El 21 de Agosto se celebra el Día del Catequista, fecha en que falleció el Papa Pío X
El mismo fue el impulsor de la Catequesis
Impulsó la comunión frecuente, implementó las distintas maneras de formación de los niños para lograr los Sacramentos, redactó el Catecismo, se ocupó de la formación del clero, y de promover los cantos litúrgicos, entre otras iniciativas.
Por estos motivos se lo considera patrono de los Catequistas.
Catequizar significa "hacer eco".
El Catequista no solo transmite formación religiosa, sino que buscar llegar al corazón con la palabra, que se haga eco y que haya un ida y vuelta en esa comunicación en que Dios está presente.
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“Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.”  (Mt. 5,13-16)


Los Catequistas somos educadores de la fe. Para poder llevar a cabo nuestra misión y vocación en la Iglesia, sabiéndonos llamados por el Señor a anunciar la Buena Noticia que es Él mismo haciendo discípulos misioneros, de una manera alegre, dinámica, profunda, debemos responder con prontitud a los desafíos que se nos presentan en este cambio de época en el que nos estamos desarrollando; Es necesario poder realizarnos y vivir nuestra vocación del mejor modo posible. 

El Papa Francisco en su visita a Chile en enero pasado, particularmente en su discurso a los educadores en la Universidad Católica de Santiago, nos sugirió un lenguaje que sin duda se aplica a nosotros catequistas como educadores de la fe, nos referimos a la invitación que nos hace el Papa Francisco de integrar en nosotros la dimensión Intelectual (Cabeza), la dimensión Afectiva (Corazón) y la dimensión del Hacer (Manos). 

Dice el Papa en su discurso: Una educación que integre y armonice el intelecto, los afectos y las manos, es decir,  la cabeza y la acción. Brindará y posibilitará un crecimiento no solo armonioso a nivel personal sino, simultáneamente, a nivel social… es necesario enseñar a pensar lo que se siente y se hace; a sentir lo que se piensa y se hace; a hacer lo que se piensa y se siente. Un dinamismo de capacidades al servicio de la persona y de la sociedad.” 

Como educadores de la fe, estamos llamados a ser luz para los demás y, ¿cómo podemos ser luz que alumbre a los hombres y en particular a nuestros catequizandos?, siguiendo las enseñanzas del Papa, si como catequistas integramos el conocimiento, el afecto y el hacer, permitirá que nuestros catequizandos puedan crecer en la fe, permitirá también que adquieran los conocimientos necesarios de la persona de Jesucristo para que conociéndolo y experimentándolo lo puedan amar y puedan volcar sus afectos en él, ‘nadie ama a quien no conoce’, así como nosotros nos dejamos encontrar por el Señor lo hemos ido conociendo a través de los años como catequistas debemos propiciar el encuentro de cada uno de nuestros catequizandos, este encuentro personal de vida con Él nos llevará a actuar en el mundo como discípulos, testigos y misioneros, que hacen vida lo aprendido y experimentado con el afecto en cada encuentro de catequesis por medio del amor, una caridad y solidaridad operante hacia nuestros hermanos y con todo aquél que está más cercano a nosotros y con quienes nos relacionamos en lo cotidiano.
Pbro. Felipe Lizama 
 Equipo de Catequesis
 Valparaíso       
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lunes, 13 de agosto de 2018

Videos Reflexión: 20º Domingo Tpo. Ordinario Ciclo B - "Pan de Vida: El alimento y bebida de salvación" - (Youtube) -

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Evangelio según San Juan 6,51-59 - "Pan de Vida: El alimento y bebida de salvación" -

20º Domingo
Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Pan de Vida: El alimento y bebida de salvación"
19/08/18
Jn 6,51-59

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Reflexión
COMER Y BEBER
“Venid a comer mi pan y a beber mi vino que he mezclado” Esas palabras parecen apropiadas para la publicidad de una posada medieval. El mesonero ofrece a los caminantes su pan y su vino.
En la celebración de este domingo, el mesonero es otro la Sabiduría de Dios personificada. El texto del libro de los Proverbios (Pr 9, 1-6), que hoy se lee, a la invitacion primera añade una exhortacion que explica por que se invita al caminante: “Dejad la inexperiencia y viviréis; seguid el camino de la prudencia”. 
En la Biblia, la sabiduría no es simple erudición. Es el discernimiento que ayuda a jerarquizar los valores. Es la sintonía con el proyecto de Dios. Es la Sabiduría divina quien nos alimenta y reconforta. Solo ella marca el camino verdadero y orienta y guía a los caminantes. Sin el pan y el vino de la Sabiduría podemos extraviarnos y perecer agotados.

LA VIDA ETERNA
Tras la multiplicación y reparto de los panes y los peces, Jesús pronuncia un denso discurso en la sinagoga de Cafarnaúm. En él, Jesús se compara con el maná que alimentó a los hebreos en el desierto. Y se presenta a sí mismo como el pan bajado del cielo para dar la vida a los hombres.
En el texto que hoy se proclama (Jn 6, 51-58) Jesús identifica su pan con su propia carne y sangre: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Ademas, Jesús explica su pensamiento con dos frases complementarias. 
• “Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”. Esta expresión negativa nos advierte del riesgo de vivir junto a la fuente y morir de sed. En la totalidad reflejada por el cuerpo y la sangre, Jesús se nos entrega como el alimento imprescindible, que no puede ser despreciado.
• “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día”. Esta expresión afirmativa nos propone el gran don de una vida que supera los límites del tiempo y de la muerte. Jesús es la resurrección y la vida para todo el que se alimenta de su mensaje.

LA INTIMIDAD
Por fin añade el Maestro: “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. La oferta de la vida se completa ahora con la oferta de la intimidad.
• “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Nos pasamos la vida cambiando de vivienda, y no sólo en el sentido material de la casa. Buscando un lugar espiritual en el que echar raíces. Un espacio que pueda ser nuestra morada. Un corazón en el que descansar. Eso y más es Jesús para el que se alimenta de su vida.
• “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Jesús dijo una vez que no tenía donde reclinar su cabeza. En el Apocalipsis se dice que Él está a la puerta y llama para compartir nuestra mesa. Quien se alimenta de su cuerpo y de su sangre le ofrece, casa y descanso. Y comparte su intimidad.
- Señor Jesús, tú conoces nuestra necesidad de vivir de verdad, de convivir en intimidad y de pervivir para siempre. Al entregarte en cuerpo y sangre, Tú nos ofreces esa posibilidad. Bendito seas por siempre, Señor.
José-Román Flecha Andrés
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