
Pquia. San Pio X, Mar del Plata: Proyecto basado en las directivas del Padre M, Bautista. Como devotos de la Divina Misericordia del Señor, surge la necesidad de ver reflejada en la acción la Misericordia de Dios, queremos dar a conocer las obras de Misericordia, corporales y espirituales especialmente con los pecadores, consolando y asistiendo a los pobres, afligidos y enfermos. Jesús privilegió a los pobres y sufrientes (Lc. 6,20 ss), Él nos enseña a ver en el enfermo a Cristo (Mt. 25,31-46)
martes, 30 de octubre de 2018
Evangelio según San Marcos 12, 28b-34 - "El Mandamiento principal"
31º Domingo
Tiempo Ordinario -Ciclo B-
"El Mandamiento principal"
04/11/18
Mc. 12, 28b-34
Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?".
Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único
Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".
El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios".
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Tiempo Ordinario -Ciclo B-
"El Mandamiento principal"
04/11/18
Mc. 12, 28b-34

Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único
Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".
El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios".
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor
Reflexión
LOS DOS MANDATOS
“Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es solamente uno”. Son muy importantes para Israel esas palabras que contiene el texto del Deuteronomio que hoy se proclama (Dt 6, 2-6). A esa llamada de atención se unen tres avisos prácticos:
• “Teme al Señor tu Dios”. El temor de Dios no se puede confundir con el miedo. Dios no se identifica con esos ídolos que con tanto celo veneramos. Sin el temor a Dios, la idea que de él nos formamos solo es una proyección de nuestros propios deseos.
• “Guarda sus mandatos y preceptos”. Los mandatos del Señor no pueden confundirse con imposiciones arbitrarias. Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Sus preceptos son una lámpara para nuestros pasos (Sal 119,105).
• “Ponlos por obra para que te vaya bien”. Los mandamientos de nuestro Dios tampoco son principios abstractos o simples frases para el decorado. Si los ponemos en práctica, llegaremos a encontrar el camino de la armonía integral.
UN ÚNICO AMOR
Un escriba pregunta a Jesús cuál es el primero de los mandamientos (Mc 12,28-34). Seguramente traía en la mente las discusiones de las escuelas sobre el tema. Tal vez quería saber a cuál de ellas pertenecía el Maestro. El escriba se refiere a un solo precepto, pero Jesús le recuerda dos, que reflejan un único amor.
- En primer lugar, según el Deuteronomio, es preciso amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas (Dt 6,5). Frente a la dispersión de los pensamientos, de los sentimientos y de nuestros compromisos habituales, solo el amor a Dios nos ayuda a vivir centrados en lo más importante.
- Además, de acuerdo con el Levítico, es necesario amar al prójimo como a uno mismo (Lev 19,18). Poner el “tú” al nivel del “yo” es la auténtica regla de oro. Al final de su vida, Jesús se presentará como la clave de ese amor: “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Esa es la definitiva superación del egoísmo.
LA VERDAD DEL EVANGELIO
Nos admira la sintonía del escriba, que amplía y ratifica la propuesta de Jesús. En sus palabras se refleja ya la reflexión y la experiencia de la comunidad cristiana:
• “El Señor es uno solo y no hay otro fuera de él”. Nuestro politeísmo práctico nos perturba y enloquece. El verdadero creyente nunca podrá adorar a dos dioses. El corazón que de verdad ama a Dios no puede estar dividido.
• “Amar a Dios y al prójimo como a uno mismo vale más que todos los sacrificios”. Un oraculo semejante de Oseas (Os 6,6) encuentra eco en los labios de Jesús (Mt 9,13). El papa Francisco critica una devoción que no se traduce en servicio a los demás.
• “Tú no estás lejos del Reino de Dios”. El Reino de Dios es Jesús mismo. Amar a Dios y al prójimo: ese es el resumen de la vida y del mensaje del Maestro.
- Señor Jesús, tú sabes que pretendemos identificarnos como tus seguidores apelando a mil signos externos. Nuestras costumbres nos vuelven cómodos y egoístas. Y las divisiones de los grupos cristianos nos ahogan. Ayúdanos a descubrir que el doble mandato del amor nos unirá en la verdad de tu evangelio.
José-Román Flecha Andrés
1 de Noviembre "SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS·

LOS SANTOS Y LA SANTIDAD
Era el primer año de su pontificado. En la audiencia general del día 30 de octubre de 1963, el papa Pablo VI decía a los peregrinos que el tema de la santidad sería celebrado por toda la Iglesia en la próxima festividad dedicada a todos los santos del Paraíso.
Era el momento para recordar que todos los fieles que le escuchaban gozaban de la selecta y afortunada condición de hijos de Dios, mediante el bautismo. Ese sacramento les daba derecho al titulo de “santos”, es decir, bendecidos y dedicados al Señor, y de miembros de la santa Iglesia.
Pablo VI trataba precisamente de despertar en el espíritu de los fieles presentes en la audiencia “el sentido de la dignidad cristiana y el propósito de querer conservarla siempre y vivir, al menos en esa forma habitual y magnífica que llamamos estado de gracia y que ya es santidad”.
De pronto, desgranaba ante los peregrinos que habían llegado hasta la basílica de San Pedro tres preguntas, tan características de su estilo personal:
• ¿Hay algo más bello, más importante para nuestra vida que esto?
• ¿Qué otro bien, qué riqueza, qué perfección hay superior a la gracia, al principio divino de la vida sobrenatural?
• ¿Qué otra condición, qué otra fuerza podemos tener en nuestro interior más eficaz para nuestro progreso espiritual, para nuestra continua santificación, que la fidelidad al estado de gracia?
Pablo VI pedía para los fieles el don más precioso. Pedía que fueran “cristianos vivos, vivos con la gracia de Dios, es decir, santos, y capaces de hacer de todas las experiencias de la vida temporal, del gozo y del dolor, del trabajo y del amor, del coloquio interior de la conciencia y del diálogo exterior con el prójimo, una ocasión, un estímulo para ser mejores, para ser más santos”.
Es verdad que la santidad es un don de Dios. Pero requiere una aceptación activa, generosa y comprometida. Según el Papa, para ser santos son necesarias dos actitudes:
• En primer lugar, “afianzar en nosotros el sentido moral, es decir, el sentido del bien y del mal, el sentido del pecado que la mentalidad moderna va perdiendo cuando está privada de la fe en Dios”.
• Además, es necesario “aumentar en nosotros el gusto por la oración y la confianza en la infinita bondad del Señor, que es verdaderamente el único Santo, el único santificador”.
El papa Pablo VI terminaba su breve alocución deseando a los peregrinos el sumo beneficio de la santificación cristiana. Ahora que su santidad acaba de ser reconocida por la Iglesia, nos dirigimos a él pidiendo que interceda por la Iglesia y por cada uno de nosotros.
José-Román Flecha Andrés
martes, 23 de octubre de 2018
Evangelio según San Marcos 10,46-52 - "Curación de un ciego de Jericó" -
30º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Curación de un ciego de Jericó"
28/10/18
Mc 10,46-52
de Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Curación de un ciego de Jericó"
28/10/18
Mc 10,46-52
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Reflexión
EL CIEGO DE JERICÓ
“¡El Señor ha salvado a su pueblo, ha salvado al resto de Israel! Los traeré del país del norte, los reuniré de los confines de la tierra. Entre ellos habrá ciegos y cojos, lo mismo preñadas que paridas: volverá una enorme multitud”. En esta primera lectura, Jeremías transmite un oráculo de Dios que anuncia al pueblo de Israel el retorno del exilio (Jer 31,7-9).
Nadie queda excluido de la esperanza. Los ciegos y los cojos evocan un pasado de pobreza y sufrimiento. Las embarazadas y las jóvenes madres anuncian el futuro de la nueva vida. Dios es el verdadero Señor de la vida. En el mismo texto se recoge la mejor de sus promesas: “Seré un padre para Israel”.
El salmo responsorial se hace eco de la alegría de los que habían sido deportados a Babilonia y ahora pueden regresar a su patria: “Los que sembraban con lágrimas, cosechan entre cantares” (Sal 125,5).
Según la carta a los Hebreos, todo sumo sacerdote “puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad” (Heb 5,2). Si esta afirmación valía para el antiguo culto, con más razón puede aplicarse a Jesucristo.
EL ITINERARIO DE LA FE
Tras revisar las apetencias humanas con relación al placer, al tener y al poder, el capítulo décimo del evangelio de Marcos nos ofrece un texto inolvidable que parece una especie de evangelio dentro del evangelio (Mc 10,46-52). Un relato en el que se presentan al menos tres contrastes.
• A la vereda del camino que sale de Jericó hacia Jerusalén está sentado un mendigo que es ciego. Sin embargo, es uno de los pocos enfermos curados por Jesús que tiene nombre propio. Se llama Bartimeo, es decir, “el hijo de Timeo”. Los creyentes en Jesús nunca deberán olvidar que el pobre tiene dignidad.
• Bartimeo está ciego, pero oye los comentarios de los caminantes y se entera de que junto a él pasa Jesús. Los que acompañan al Maestro en su subida hacia Jerusalén pretenden hacerle callar, pero él lo invoca a gritos con un título mesiánico: “Hijo de David, ten compasión de mí”. El texto sugiere que la fe llega por el oído y se expresa en oración.
• Antes del encuentro con Jesús, el ciego era un mendigo sentado al borde del camino y pidiendo limosna. Pero el encuentro le ha hecho recobrar la vista y le ha decidido a seguir a Jesús por el camino. Mendigar al borde del camino, reconocer a Jesús como Maestro y seguirle por el camino. Ese es el itinerario de la fe.
LA SANACIÓN Y LA FE
Frente a las súplicas del ciego, el relato evangélico recoge también tres frases de Jesús que revelan lo que él es y anuncian lo que puede aportar a quienes se acercan a él.
• “Llamadlo”. Jesús vino a buscar a los pobres, y a los enfermos, a los marginados y a los ciegos. Además quiso buscar algunos colaboradores para esa misión de sanación y de salvación. Todos somos exhortados a hacer llegar esa llamada a los que buscan al Señor.
• “¿Qué quieres que haga por ti?” Esta es la misma pregunta que Jesús dirigió a Santiago y Juan, hijos del Zebedeo. Ellos pretendían que Jesús les concediera poder y privilegios. Pero Bartimeo solo quiere la luz que puede conceder el que es la luz del mundo.
• “Anda, tu fe te ha curado”. La sanación viene siempre del Señor. Es absolutamente gratuita. Pero el Señor valora la fe de los que se acercan a él con humildad y confianza. Quien lo confiesa como hijo de Dios puede llegar a descubrirlo como guía del camino.
- Señor Jesús, tú conoces bien que somos pobres y que estamos ciegos. Mucho tiempo llevamos esperando tu llegada. Ayúdanos a reconocerte cuando pasas a nuestro lado. Solo tú puedes abrirnos al misterio de esa luz que ilumina una vida para siempre. Que no nos domine la cobardía. Y que, en medio de nuestras tinieblas, encontremos la audacia de que nos habla el papa Francisco, para poder suplicarte: “Maestro, que pueda ver”. Amén.
José-Román Flecha Andrés

jueves, 18 de octubre de 2018
martes, 16 de octubre de 2018
Video: Intenciones del Papa Francisco - "La Misión de los Consagrados” - (YouTube)

La alegría con la que los consagrados y consagradas cumplen su misión es una bendición para todos.
Apoyemoslos para que encuentren su camino acompañando a los más desfavorecidos.
Papa Francisco - Octubre 2018
INTENCIONES DEL PAPA
POR LOS DESAFÍOS DE LA HUMANIDAD
OCTUBRE 2018
Universal: Por la evangelización, la misión de los consagrados
Para que los consagrados y las consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y con los que no tienen voz.
Oración de ofrecimiento
Padre bueno, sé que estás conmigo.
Aquí estoy en este nuevo día.
Pon una vez más mi corazón
junto al Corazón de tu Hijo Jesús,
que se entrega por mí
y que viene a mí en la Eucaristía.
Que tu Espíritu Santo
me haga su amigo y su apóstol,
disponible a su misión.
Pongo en tus manos
mis alegrías y esperanzas,
mis trabajos y sufrimientos,
todo lo que soy y tengo,
en comunión con mis hermanos y hermanas
de esta red mundial de oración.
Con María, te ofrezco mi jornada
por la misión de la Iglesia
y por las intenciones de oración del Papa para este mes.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
Propuestas para el mes
- Busca más información sobre la misión de los consagrados y consagradas con las poblaciones más pobres y en los lugares que no se destacan en las noticias.
- Visita, este mes, una comunidad religiosa misionera, cercana a donde vives, para conocer su carisma y misión y ofrece tu servicio en la medida de tus posibilidades.
- Organiza un tiempo de oración en tu comunidad por las vocaciones de quienes se consagran al servicio de sus hermanos y por las personas que ellos sirven.
https://clicktopray.org/es/pope_prayers
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