martes, 20 de agosto de 2013

Evangelio según San Lucas 13,22-30

21º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo C -
25/08/13
Lc 13,22-30 
Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos". Y él les responderá: "No sé de dónde son ustedes".
Entonces comenzarán a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas".
Pero él les dirá: "No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!".
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".
Palabra del Señor 
Reflexión
La pregunta de aquella persona: “Señor ¿es verdad que son pocos los que se salvan?” motivó a Jesús a contar la parábola de la puerta estrecha.
La pregunta parece que apunta para el lado de las estadísticas, pero en el fondo encierra una inquietud personal. Si son pocos los que se salvan, yo tengo menos posibilidades…, pensaría éste.
Jesús pescó su preocupación y quiso responderle focalizándo a todos en el objetivo: “Ustedes preocúpense seriamente por entrar por la puerta estrecha; y, si de verdad quieren entrar, entren ahora mismo, antes de que el dueño de casa cierre la puerta”.
Pensemos que Jesús estaba delante de ellos, hablándoles. ¡Esta gente tuvo la oportunidad de preguntarle directamente a Jesús en persona! Entonces el Señor, ante semejante pregunta, no puede sino urgirlos a que se jueguen. Les está diciendo: “¡Che! Avívense! Yo soy la Puerta. Nadie va al Padre sino por mí. ¿Creen esto? Bueno, aprovechen ahora. Miren que no estoy mucho tiempo con ustedes”.
¿Cómo nos implicamos nosotros en la escena?
Puede ayudarnos tratar de imaginar bien cuál es la puerta estrecha que nos lleva directo al Reino.
La imagen de la puerta estrecha es tridimensional. “Entrada estrecha” en la mentalidad de Jesús Buen Pastor es senderito de montaña que se angosta a medida que uno sube; es también la puertita del corral de las ovejas, cuya estrechez permite que el pastor las haga entrar y salir de a una, sin que se le amontonen, y poder así llamarlas a cada una por su nombre, y rascarles cariñosamente la cabeza. Pero la puerta es estrecha también por otros dos motivos: porque es mucha la gente que quiere entrar y porque el tiempo de que quede abierta se termina. Las imágenes que usa el Señor son claras y apuntan a movernos. Salí de las cavilaciones, focalizate en la puerta, apurate que se cierra, no te perdás la oportunidad.
¿La oportunidad de qué? ¿La puerta estrecha que me lleva a donde? ¿Qué significa para mí la salvación?
Convengamos que las respuestas tradicionales a estas preguntas van a contrapelo de nuestra mentalidad actual. No visualizamos como interesante una puerta que nos lleve al cielo (al menos no por ahora, no en este preciso momento). Nuestros ojos están puestos en las mil puertas que nos llevan a este mundo, no en la única que nos “sacaría” de él! (Aunque Jesús no pide al Padre que nos saque sino que nos cuide del Maligno). Pero nosotros estamos interesados en entrar por las puertas de los shoppings, por los portales de Internet, deseamos tener tarjetas que nos abran las puertas de los cajeros de los bancos y que nos permitan ingresar a lindas casas y pertenecer a clubes y círculos de gente amiga…
O quizás no. Quizás alguno esté interesado en el Padre. Existe Jesús. Existe el Padre. Si todo el evangelio fueran consejos morales para aplicar a este mundo sería poca cosa. El evangelio es para abrirnos una puerta a la Vida infinitamente rica en Amor que es la Vida de Dios.
Volvamos entonces al que le hizo la pregunta a Jesús ¿qué habrá visto en el Señor, qué le habrán hecho sentir sus palabras, que se le despertó esta pregunta?
Me parece que vió algo muy lindo, tanto que, como suele pasar cuando experimentamos algo especial, ahí nomás le vino la duda: y esto ¿será para mí? ¿será para todos? Es lo que nos pasa ante las cosas lindas de Jesús: nos dan ganas de seguirlo, pero nos parece que no vamos a poder llegar, que el reino de los cielos es para un grupo selecto de santos que pudieron entrar en este círculo de pertenencia plena a Jesús, donde todo es motivo de alegría y gozo, hasta las penas, y donde la amistad no tiene resquicios y donde cada uno está contento en su puesto de servicio sin ser ni más ni menos que nadie.
“¿Es verdad que serán pocos los que se salven?”, es una pregunta que no nos animamos a formular por temor a la respuesta. Nos parece que la respuesta es sí, serán pocos. Hay también un “outlet de la salvación”, una pertenencia al reino que es de segunda mano, donde se está dentro pero no en plenitud…
¡Y no es para nada así!
Si uno lee bien, es verdad que Jesús muestra que entrar al Reino requiere esfuerzo, que la puerta es angosta y el tiempo corto, pero también es verdad ¡que la puerta está abierta! Hoy está abierta. Abierta para mí. Puedo entrar. El hecho de que me advierta que se va a cerrar es para hacerme valorar lo grandioso de que esté abierta hoy. Para que no me crea que “total hay tiempo”. Las ofertas se hacen por el día. Si no, no son ofertas. Nadie se mueve a aprovecharlas. Toda la parábola de hoy, con su lenguaje exigente y de advertencias apocalípticas no es para asustarnos sino para urgirnos:
entrá ahora al reino del Amor del Padre, entrá por la Puerta Abierta que es el Corazón de Jesús, metete rápido que luego nada ni nadie te podrá sacar.
Metete como estás, aprovechá que está abierto. Cuando está abierto está abierto, no hay otra exigencia que entrar.
La única exigencia de la libertad gratuita del amor de Dios es que hay que entrar en su ámbito cuando él lo abre. Como no depende de nosotros que esté abierto, apenas lo vemos abierto hay que entrar!
Esto sucede muchas veces por día en la vida de un cristiano: el amor invita líbremente a entrar en su reino, a actuar según los criterios del amor, a jugarse y tirarse de cabeza en algún pequeño gesto de amor, y si uno lo aprovecha, el corazón se nos llena de alegría, y si no, luego de unos momentos, la puerta se cierra, pasó la ocasión y aunque uno quiera volver atrás ya no se puede. Cada uno puede hacer recuento de las oportunidades que se le brindan con cada persona, de las que acepta y de las que deja pasar... 
... Entrar por la puerta estrecha que es sólo Jesús lleva a las amplísimas praderas del Reino. Él también entra en nuestra vida por la puerta estrecha de la Eucaristía y una vez dentro nos comunica consigo y con el Padre y su Espíritu nos gana el corazón. 
Diego Fares sj.

martes, 13 de agosto de 2013

Vídeo Reflexión: 20º Domingo de Tiempo Ordinario - Ciclo C - (Monasterio de Sant Benet Monserrat)

Evangelio según San Lucas 12,49-53

20º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo C -
18/08/13
Lc 12,49-53 
Lc 12,49-53 
Jesús dijo a sus discípulos: Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! 
Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! 
¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. 
De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: 
el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra". 
Palabra del Señor
      
Análisis detallado del texto:
v. 49He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya hubiera prendido! El fuego que no se apaga viene del cielo, es el fuego del Espíritu, que hace de todo lo que existe la expresión luminosa y ardiente de la presencia divina entre nosotros. El bautismo del amor. Nace la luz, nace el pan, nace el agua, ¡nace Dios!... 
v. 50. Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! La angustia, síntoma de aquellos miedos que nos aferran desde dentro, nos descomponen y nos dejan sin aliento, la experimentó también Jesús. ¿Qué se puede hacer frente a la angustia? No se puede hacer nada, sino esperar que se cumpla lo que es bueno y que los temores sean inmersos en el mismo acontecimiento. La angustia nos aferra y puede demoler toda posibilidad de movimiento interior. La angustia de quien tiene confianza y acoge la vida, incluso aferrándose a la persona con un mordisco terrible, que no tira por tierra, sino que fortifica y destruye en la espera todas las ilusiones y las esperanzas fáciles.
v. 51. ¿Creéis que estoy aquí para poner paz en la tierra? No, os lo aseguro, sino divisiónEl hombre busca la paz, pero ¿qué paz? La paz del que “no me molestes”, la paz de “no crearnos problemas”, la paz de “todo va bien”, una paz superficial. Esta es la paz terrena. Jesús ha venido a traernos la paz verdadera, la plenitud de los dones de Dios. Esta paz no se llama ya paz, sino que en cuanto que va contra la paz aparente, se llama a los ojos del mundo “división”. Se puede decir mejor que la paz de Cristo elige y en cuanto que elige, discrimina, como un imán que un campo magnético atrae a sí los elementos de la misma “naturaleza”, pero que no realiza ninguna atracción en los que no son de la misma naturaleza.
vv. 52-53. Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.» Todo lo que divide no viene de Dios, porque en Dios se realiza la unidad. Pero en su nombre es posible ir más allá del mandamiento natural. Honra al padre y a la madre, dice la ley antigua. Y la ley nueva que es aquella del amor sin límites llega a decir: Quien ama al padre y a la madre más que a mí, no es digno de mí. En tal caso, la división se puede entender como prioridad de amor, jerarquía de valores. A Dios, fuente de la vida, corresponde el primer lugar. Al padre y a la madre que han acogido la vida, el segundo lugar… un orden tal está en la naturaleza lógica de la creación. No es honrar al padre y a la madre desobedecer a Dios, o amar menos a Cristo. Porque el amor del padre y de la madre es un amor de respuesta, el amor de Dios es generador.
Reflexión:
¡Ojala pudiésemos también nosotros llevar el fuego a la tierra de nuestro corazón! Un fuego capaz de extenderse sin causar incendios, sino creando lazos de intercambios vivos… El que juega con el fuego se encuentra, ciertamente, con las manos quemadas, pero ¡cuánto beneficio para todos! El fuego divide, crea círculos de encuentros y barreras de tránsito inaccesibles. Como en todas la cosas divinas, también encontramos una alternativa: con Cristo o contra Él. Sí, porque hace falta no olvidar nunca que es un signo de contradicción para cada época, piedra de escándalo para todos los que miran hacia lo alto esperando milagros y prodigios, y piedra angular para el que mira sus manos cansadas y agarra las manos de un carpintero tratando de construir la casa de la esperanza, la Iglesia. Un tiempo de gracia: ¿cómo no reconocerlo? Si pasas al lado de un fuego encendido, sientes el calor. ¡Y Cristo es un fuego encendido! Si atraviesas un torrente caudaloso en un día de verano, sientes la frescura y te sientes atraído por aquel movimiento que se acerca a ti para quitarte la sed y darte momentos de descanso. ¡Y Cristo es el agua que salta hasta la vida eterna! Si escuchas durante la noche el silencio, te sientes tembloroso en la espera de la luz del nuevo día que vendrá. ¡Y Cristo es el sol que surge! Es Palabra que en la noche es silencio y nos orienta hacia sílabas de un nuevo diálogo. ¿Por qué no te das cuenta que es necesario hacer caer cualquier hostilidad y caminar con cualquiera, reconociéndolo como hermano? Si lo ves como enemigo, tratas de buscar justicia… Si lo ves como hermano, te viene a la mente el ayudarlo y hacer juntos un trozo de camino, de compartir con él tus angustias y tus ansias, de escuchar sus preocupaciones. ¿Por qué quieres hacer pagar a toda costa hasta el último céntimo?

lunes, 12 de agosto de 2013

Vídeos y Canción: 17 de Agosto: Homenaje al Padre de la Patria

                             
Subido el 12/08/2010 porrunnerfrog
Un video que edité para proyectar en la escuela De La Baxada de Paraná para el acto del 17 de agosto del 2010.
Las fuentes son el documental "La Marcha Silenciosa", algunos efectos especiales, tres trailers diferentes de la película "El Cruce de los Andes" (a estrenarse en agosto del 2010), y una banda sonora de dos canciones, que incluye a los compositores Fred Karlin y Nick Phoenix.
  


Subido el 09/04/2007 porTioPachi 
Marcha de San Lorenzo de Cayetano Alberto Silva, Interpretada por Alejandro Lerner Maria Elena Walsh y Lito Vitale.
Historia:
Su nombre correcto es San Lorenzo, y se trata de una marcha usada por los militares de argentina compuesta en 1901 por el músico afrouruguayo Cayetano Alberto Silva (nació en Maldonado, Uruguay, el 7 de agosto de 1868, murió en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, el 12 de enero de 1920), que honra el combate de San Lorenzo, en el que se enfrentaron las tropas del coronel de Granaderos José de San Martín y tropas realistas.
En 1907 Carlos Javier Benielli, un vecino y amigo de Venado Tuerto, escribe la letra, junto a la de otras marchas compuestas por Silva.
Siendo una de las más famosas obras de música militar, ha sido interpretada por las tropas alemanas en su entrada a París, como acto de desagravio el general Dwight Einsenhower también la hizo ejecutar cuando el ejército aliado entró en París para liberarla.
El gobierno inglés solicitó autorización a la Argentina para ejecutarla el 22 de junio de 1911 durante la coronación del rey Jorge V. También se la utilizó en la coronación de la reina Isabel II de Inglaterra el 2 de junio de 1953. Debido a estos eventos históricos hasta hoy todos los dias a las 11hs es interpretada en los cambios guardia del palacio de Buckingham.
Las bandas militares de Uruguay, Brasil y Polonia, entre otras, la incorporaron a su repertorio. Como hecho curioso fue usada en los films Hidden Agenda de Ken Loach y Rescatando al Soldado Ryan.

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Video: 15 de Agosto: FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

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La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar
en la dicha de  alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener
una madre  que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos. 
María al final de su vida, sube directamente al cielo, junto a su Hijo.
 Ella es la primera que disfrutó del gozo de la resurrección.
AsunciondeMara

Subido el 04/08/2011
Dogma de la Asunción de María - Codipac - Diócesis de Papantla
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jueves, 8 de agosto de 2013

Vídeo Reflexión: 19º Domingo de Tiempo Ordinario - Ciclo C - (Monasterio de Sant Benet Monserrat)


Comentarios de Patxi Loidi
El evangelio del domingo pasado nos mostraba el peligro del dinero y la riqueza. El de hoy tiene tres enseñanzas:
·         el desprendimiento económico
·         la fidelidad a nuestras obligaciones como siervos de Dios
·         la buena administración de los bienes de Jesús, tanto en el mundo como en la Iglesia.
 El desprendimiento económico es uno de los grandes valores evangélicos: Jesús nos invita abiertamente a la pobreza digna –que no es la miseria-, por libertad y por solidaridad con los necesitados.
En la segunda y tercera enseñanza, hay comparaciones de amos y siervos, propias de aquella cultura. Son sólo comparaciones: no olvidemos que no somos siervos sino hijas e hijos de Dios.
Estas enseñanzas sugieren la idea central del evangelio: que somos continuadores de la obra de Jesús y responsables de su causa.
Muchos piensan que la vida cristiana consiste en cumplir los mandamientos y salvarse, incluso santificarse. Pero el verdadero cristiano del evangelio es el que, después de convertirse al Señor, se hace cargo de la obra que él empezó, para continuarla y desarrollarla.
Jesús nos invita a la vigilancia con varias imágenes y comparaciones: cintura ceñida o ropa de trabajo, lámpara encendida, despiertos, esperando al amo, el ladrón, etc. La invitación a la vigilancia y la responsabilidad, contenida en esas comparaciones, va en la línea de proseguir la causa de Jesús, que es el Reino de Dios: o sea, la fe, la solidaridad, la justicia, el amor, con la “opción preferencial por los pobres”.
Guía para la oración personal con este pasaje.
V. 32. Gozar con este versículo y sus detalles: no temas, pequeño rebaño, el pastor, el Padre, el Reino.
V. 33-34. Revisar mi vida con estos versículos, hablando con Jesús. ¿Cómo los practico yo?
V. 35-40. Hay muchos detalles e imágenes para orar. Recorrerlos despacio. Es increíble que el amo le siente a la mesa al criado y le sirva. ¿Tengo yo esa dicha con Jesús? Pero revisar también mi vigilancia cristiana y tomar la decisión de estar siempre preparado.
V. 41-46. El administrador bueno y el malo. Yo ¿qué soy? ¿Administro bien mis bienes y mis dones? ¿Los malgasto? ¿Qué me dice el Señor sobre los pobres? ¿Soy responsable de ellos y de la causa de Jesús en el mundo? ¿Tengo la dicha de Jesús?
V. 47-48. Yo he recibido mucho. ¿Cuánto estoy rindiendo para el Señor y su causa?

martes, 6 de agosto de 2013

Evangelio según San Lucas 12,32-48

19º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo C -
11/08/13
Lc 12,32-48
Lc 12,32-48
No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino.
Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.
Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón.
Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.
Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!
Entiéndalo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada".
Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?".
El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.
Palabras del Señor

Reflexión
No hay motivo para tener miedo.
No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien dar a vosotros el Reino...
Acojamos hoy la riqueza del poseer a Dios, único bien. ¡Sólo Dios basta!
Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla corroe; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Jesús ya había dicho lo de no acumular bienes (Mt 6,20-21). La comunidad cristiana había entendido el sentido de la libertad de bienes y la del compartir (At 4,34) porque el tiempo se ha hecho breve (1Cor 7,29-31). La vida nueva en Cristo se convierte en el criterio para la posesión de cualquier bien.
Empeñémonos en lo cotidiano
Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas;
Porque al Padre le ha agradado daros el Reino, es necesario estar preparados para poseerlo, después de haber dejado todo impedimento. Los judíos se ceñían sus largos vestidos a los lomos para poder trabajar mejor. Elías se ciñe para correr (1Re 18,46). La conducta que Jesús recomienda a los que esperan su venida es la de ponerse a la obra, de no caer en la mediocridad (1Ts 5,6-8; 1Pet 5,8; 1,13). La vigilancia es fundamental para el cristiano. Más que una conducta moral es la condición de vida, una vez revestido de Cristo y dedicado a su Reino.
El encuentro con Dios será maravilloso
Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará poner a la mesa y yendo de uno a otro les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así ¡dichosos ellos!
¡Es sorprendente el gesto del señor que se pone a servirlos! Es lo que ha hecho Jesús lavando los pies a los discípulos (Jn 13,4-5). La noche dividida en partes (Mc 13,35) según el uso romano, se convierte cada vez más empeñativa para el que vigila. El futuro está garantizado por la fidelidad creativa al Señor.
No perdamos el tiempo (¡y dinero!) para proveer el futuro
Entendedlo bien: si el dueño da casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa.
Un argumento para la vigilancia es el hecho de que no se sabe cuando vendrá el Señor (Mt. 24,42-51). Tanto el día del juicio final como el de la muerte individual son desconocidos. Su venida no puede ser prevista (Ap 3,3). Esto impresionó mucho a los discípulos (1Ts 2,1-2: 2Pt 3,10).
El amor y no la pertenencia formal debe ser nuestra fuerza.
Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre. Dijo Pedro: “Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?”
Pedro, su hombre viejo, todavía piensa en cualquier privilegio, habiendo abandonado todo por seguir a Jesús (Mt 19,27). Jesús ayuda a madurar la conciencia de Pedro, respondiendo indirectamente con la parábola del buen administrador.
La conversión es un proceso que dura toda la vida, incluso para los que se sienten cercanos al Señor.
Conjugar la vigilancia con la fidelidad al servicio que se nos ha confiado.
Respondió el Señor: “¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda.
Lucas usa “administrador” en vez de “siervo” (Mt 24,45) casi dejando entender la pregunta en boca de Pedro. Los jefes, en particular, deben ser fieles en el servicio.
Sin dejar nuestra conversión para un mañana impreciso.
Pero si aquel siervo dijese en su corazón: «Mi señor tarda en venir» y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le castigará severamente y le señalará su suerte entre los infieles.
Hay algunos que han acogido con entusiasmo el anuncio evangélico, pero ahora, de frente a las dificultades presentes y a los empeños consiguientes, comienzan a retomar las viejas costumbres: violencia, intemperancia, abandono a los instintos. Todos los valores contrarios al evangelio.
Dando según la medida que hemos recibido.
Aquel siervo, que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas que merecen azotes, recibirá pocos.
El Señor dará a cada uno según sus acciones (Mt 16,27) y según la gracia recibida (Rom 11,11-24. Judíos, paganos, convertidos o fieles a la propia religión serán juzgados según su propia conciencia.
Porque grande será la comunión eterna con Dios
A quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más.
Al final de la vida, según San Juan de la Cruz, seremos juzgados por el amor...