viernes, 30 de diciembre de 2016

Evangelio según San Lucas 2,16-21 - "Santa María, Madre de Dios" - Solemnidad -

Domingo
Tiempo de Navidad -Ciclo A -
"Santa María, Madre de Dios"
1/1/16
Lc 2,16-21

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Reflexión
MADRE DE DIOS
“Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.” Así resume san Pablo el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios (Gál 4,4).
El Hijo que vive en la eternidad es enviado por Dios y, sin embargo, nace en el tiempo de una mujer. Lo divino ha entrado en la esfera de lo humano. Y ahí está María como hospedera terrena del misterio celestial. Madre del Hijo de Dios, tan divino que puede hacerse humano. Tan humano que nos revela lo divino.
María es la Madre de Dios. “El dogma de la maternidad divina de María fue para el Concilio de Éfeso y es para la Iglesia como un sello del dogma de la Encarnación, en la que el Verbo asume realmente en la unidad de su persona la naturaleza humana sin anularla”. Así lo escribió san Juan Pablo II (Redemptoris Mater, 4).

LOS MENSAJEROS
Con un lenguaje no menos profundo, pero sí más cercano a la experiencia humana, el evangelio de Lucas nos hace presente una escena que siempre imaginamos nocturna: “Los pastores fueron rápidamente adonde les había dicho el ángel del Señor, y encontraron a María, a José y al recién nacido recostado en el pesebre” (Lc 2,16).
• Los pastores escuchan el mensaje celestial, encuentran al que les ha sido anunciado y ellos, a su vez, transmiten el mensaje recibido. La luz de lo alto los guía en la noche. Escuchar, ver y anunciar. He ahí las tres actitudes que caracterizan a los creyentes, es decir, a los que se asoman a los misterios divinos, que transforman a los humanos.
• Como se sabe, los pastores eran despreciados por la sociedad. No eran aceptados como testigos ante los tribunales. Y, sin embargo, ellos son los elegidos por Dios para dar testimonio de su presencia en el mundo. Los evangelizados se transforman en evangelizadores.

EL CORAZÓN
El evangelio de Lucas añade todavía una interesante observación sobre la Madre de Jesús: “María conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”. ¿Cómo podía vivir con indiferencia el hecho que transformaba toda su vida?
• “María conservaba todas estas cosas”. Recordar es pasar por el corazón los acontecimientos que nos importan. María es modelo de muchas actitudes. También de la actitud de la acogida. No se puede morir de sed si se pasa junto a la fuente y se la ignora. Nadie puede ser salvado si desprecia al Salvador.
• “María meditaba estas cosas en su corazón”. Meditar es reflexionar sobre lo que realmente es importante para la vida. Aprender a saborear lo verdadero, lo bueno y lo bello. Hasta que nuestro corazón llegue a vivir en sintonía con Aquel que es la Verdad, la Bondad y la Belleza.
José-Román Flecha Andrés
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jueves, 29 de diciembre de 2016

FELIZ AÑO NUEVO

“Demos gracias a Dios por el año que estamos despidiendo y por el que vamos a comenzar porque Él seguirá a nuestro lado bendiciendonos y derramando toda su gracia divina porque el ayuda a todo aquel que cree en su bondad infinita. 
Feliz Año Nuevo queridos amigos”.
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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Evangelio según San Mateo 2,13-15.19-23 - "Sagrada Familia" - Fiesta -

Viernes "La Sagrada Familia de Jesús, María y José"
Tiempo de Navidad -Ciclo A -
Fiesta
30/12/16
Mt 2,13-15.19-23
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Reflexión
SAGRADA FAMILIA 
Al coincidir en domingo la fiesta de la Natividad del Señor y la de Santa María Madre de Dios, en este año la fiesta de la Sagrada Familia se celebra en el día 30 de diciembre. Es deseable que esta celebración no pase inadvertida para el pueblo de Dios.
El día 19 de marzo del 2016, Solemnidad de San José, el papa Francisco firmaba la exhortación apostólica “Amoris laetitia”. Es importante su análisis del amor matrimonial. Y son muy apreciables sus observaciones sobre las crisis familiares y sus orientaciones para ayudar a las familias que se encuentran en situación de fragilidad.
Según el Papa, las palabras del Maestro (cf. Mt 22,30) y las de san Pablo (cf. 1 Co 7,29-31) sobre el matrimonio iluminan la dimensión última y definitiva de nuestra existencia, que necesitamos recuperar.
Afirma, además, que “ninguna familia es una realidad celestial y confeccionada de una vez para siempre, sino que requiere una progresiva maduración de su capacidad de amar”. Todas las familias pueden verse a la luz del amor trinitario de Dios y de esa comunidad tan bella que es la familia de Nazaret. 
Ninguna familia es perfecta. A pesar de todas las dificultades, es preciso caminar sin desaliento. “Contemplar la plenitud que todavía no alcanzamos, nos permite relativizar el recorrido histórico que estamos haciendo como familias, para dejar de exigir a las relaciones interpersonales una perfección, una pureza de intenciones y una coherencia que sólo podremos encontrar en el Reino definitivo”.
Es más, un sano realismo apoyado en el don de la caridad “nos impide juzgar con dureza a quienes viven en condiciones de mucha fragilidad”. Todos hemos de seguir caminando para ir tratando de superar nuestros límites. Por eso, “cada familia debe vivir en ese estímulo constante”.
En su carta, el Papa se había dirigido directamente a los novios. Al final de la misma se dirige a las familias, diciendo: “Caminemos, familias, sigamos caminando. Lo que se nos promete es siempre más. No desesperemos por nuestros límites, pero tampoco renunciemos a buscar la plenitud de amor y de comunión que se nos ha prometido”.
Finalmente, habrá que recordar frecuentemente la oración a la Sagrada Familia, con la que concluye su exhortación:
“Jesús, María y José en vosotros contemplamos el esplendor del verdadero amor, a vosotros, confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret, haz también de nuestras familias lugar de comunión y cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret, que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y división; que quien haya sido herido o escandalizado sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret, haz tomar conciencia a todos del carácter sagrado e inviolable de la familia, de su belleza en el proyecto de Dios. Jesús, María y José, escuchad, acoged nuestra súplica. Amén”.
José-Román Flecha Andrés
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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Vídeos Reflexión: Tiempo de Navidad - Ciclo A - "Natividad del Señor" - Solemnidad - (YouTube - Monjas de Sant Benet - Ed. Verbo Divino) -

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Evangelio según San Lucas 2,1-14 - "Natividad del Señor" - Solemnidad -

Tiempo de Navidad
Natividad del Señor
Solemnidad
25/12/16
Lc. 2,1-14
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Reflexión

LA GLORIA Y LA PAZ
“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombra y una luz les brilló” (Is 9,2). El profeta Isaías había visto abatirse la desgracia sobre las tierras del norte de Palestina. Pero de pronto ve brillar la esperanza sobre aquella “Galilea de los gentiles”, como era llamada con desprecio por los habitantes del reino de Judá
Ahora bien, esa esperanza está vinculada al nacimiento de un niño: “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado”. El profeta se alegra e exhorta a su pueblo a la alegría. El niño podrá ser reconocido por su sabiduría y por su amor a la justicia. Sorprendentemente se le dará el título de “Dios guerrero, Padre perpetuo y Príncipe de la paz”.
El salmo responsorial recoge esa profecía y nos invita a cantar: “Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (Sal 95). Y San Pablo escribe a Tito que “ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres” (Tit 2,11). Un hecho que nos exige llevar una vida sobria, honrada y religiosa. 

LA NOCHE Y LA LUZ
El evangelio de esta noche de Navidad nos transmite la noticia del Nacimiento de Jesús en Belén de Judea (Lc 2,1-14). Los acontecimientos históricos pueden parecer fastidiosos y hasta llenos de prepotencia. Pero han hecho posible el nacimiento de Jesús en el humilde lugar que señalaban los profetas. Dios escribe derecho con líneas torcidas.
En aquel tiempo, los pastores no eran aceptados como testigos en los tribunales. No eran de fiar. Pero Dios es sorprendente y siempre lo será. Él elige a los pastores como los testigos y mensajeros del nacimiento del Mesías. La grandeza de Dios se sirve de la pequeñez y de la pobreza para hacerse creíble. Los pobres nos evangelizan.
Las palabras de Isaías se hacen realidad. Ahora sí que el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una luz grande. El texto evangélico contrapone a la noche de nuestra vigilia humana el resplandor de la presencia divina. De hecho, nos dice que a los pastores “la gloria del Señor los envolvió de claridad”. Sólo los humildes y marginados son iluminados.

EL MENSAJE
La última parte de este relato tan conocido nos llena siempre de sorpresa, de humildad y de esperanza.
• De sorpresa, por la noticia: “Os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor”. Nosotros esperamos ser salvador por la técnica o por la política, por la violencia de las armas o por los pactos de poder. Pero el Salvador viene de lo alto.
• De humildad, por la señal: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Desearíamos encontrar la señal de Dios en la fuerza o en la erudición. Pero la verdadera señal es la de la vida inerme. La de la vida que surge en la pobreza.
• De esperanza, por la alabanza angélica: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”. Buscamos nuestra gloria y por ella nos afanamos. Pero es la gloria de Dios la que nos guía. Su gloria es que el hombre viva. Ese es el signo de su amor.
- Señor Jesús, tú vienes a nuestra tierra en el modo menos imaginable. Queremos acogerte como eres y como vienes. Te reconocemos como nuestro Hermano y como nuestro Salvador. Te presentamos este mundo, el único que tenemos. Bendito seas, Señor. 

José-Román Flecha Andrés
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