miércoles, 15 de marzo de 2017

Vídeos Reflexión: IIIº Domingo Tiempo de Cuaresma "La Samaritana" - Ciclo A - (Youtube - Ed. Verbo Divino) -

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Evangelio según San Juan 4,5-42 - "La Samaritana" -

IIIº Domingo
Tiempo de Cuaresma - Ciclo A -
"La Samaritana"
19/3/17
Jn 4,5-42

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Reflexión
EL AGUA DE LA VIDA
“Golpearás la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo”. Con ese mandato dirigido a Moisés, Dios responde a las murmuraciones de su pueblo, torturado por la sed en el desierto (És 17,3-7). Una y otra vez, en el camino de la esperanza surge la tentación de la nostalgia. En lugar de seguir al Dios del futuro, el pueblo añora a los dioses del pasado.
Tras haber recordado a Adán y a Abraham, la liturgia cuaresmal nos presenta En este tercer domingo la figura de Moisés. Entre el pueblo y su Dios, Moisés se nos muestra como el mediador. Es verdad que no es él quien envía el agua, pero su obediencia contribuye a calmar la sed de los peregrinos. Y a que llueva el perdón divino sobre la blasfemia humana.
Con razón el salmo responsorial nos repite un oráculo de salvación: “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: No endurezcáis vuestro corazón” (Sal 94).
Y con razón san Pablo nos recuerda que “la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espiritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5,4). El amor de Dios es el agua que nos da vida y Jesucristo es el nuevo Moisés que nos abre ese manantial de gracia y de esperanza.

EL SÉPTIMO HOMBRE
El agua del antiguo pozo de Jacob es lo que buscaba aquella mujer de Samaría. Ella mira al pasado de su pueblo, pero Jesús la invita a imaginar un futuro insospehado: “Si conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice ‘dame de beber’, le pedirías tú, y él te daría agua viva” (Jn 4,10). Ahora es la mujer la que pide esa agua que da vida.
Por el camino de esta mujer han pasado ya seis hombres. Ninguno de ellos le ha traido la paz y la felicidad. Jesús es el séptimo hombre que llega a su vida. El septimo hombre es el enviado por Dios. Ya no es solo un judío. Se revela como un profeta. Es el Mesías y el Salvador. En este relato, la escalada de sus títulos resume toda una catequesis. 
En el evangelio de este tercer domingo de cuaresma el agua preanuncia el bautismo de los catecúmenos en la fiesta de la Pascua. Al igual que Elías pidió de comer a una mujer pagana, Jesús pide de beber a una mujer que podría ser considerada como pecadora. El verdadero profeta llega siempre como un indigente.

EL CÁNTARO
En el centro de este diálogo estupendo, sobresale la revelación del Profeta sospechado y del Mesías largamente esperado: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”.
• “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed”. Así es. Muchas veces nos hemos acercado a pozos engañosos que no han calmado nuestra sed de felicidad.
• “El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor”. Muchas veces hemos buscado satisfacción en el exterior, olvidando que el manantial esta en nuestro interior.
• “Un agua que salta hasta la vida eterna”. Muchas veces limitamos nuestros deseos a lo efímero y caduco, cuando el Señor nos abre a un horizonte de eternidad.
No es extraño que los griegos atribuyan a la samaritana el nombre de Santa Fotina, es decir, la Iluminada. El cántaro que ella dejó junto al pozo está a dispsición de los que han de llevar a sus hermanos el agua de la fe y de la esperanza.
- Señor Jesús, tú comienzas tu vida publica pidiendo de beber y la culminas en la cruz revelándonos tu sed. Danos tu agua y envíanos a pasarla generosamente a todos los que cruzan los desiertos de la vida.
José-Román Flecha Andrés
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19 de Marzo: "San José"

San José
CUSTODIOS COMO JOSÉ
El Papa Francisco celebró el inicio de su ministerio petrino el día 19 de marzo de 2013, solemnidad de San José. Es bueno recordar esa fecha para dar gracias por este servicio que está haciendo a la Iglesia y al mundo entero.
En aquella ocasión comenzó su homilia recordando la figura de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal. Citando unas palabras del evangelio según san Mateo, el Papa subrayó que “José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a su mujer” (Mt 1,24).
Y continuó exponiendo la misión encomendada a José de Nazaret. Él fue llamado por Dios para ser “custos”, es decir custodio de Msría y de José. Una custodia que él ejerció “con discrecion, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y con fidelidad total”, aun cuando a veces no comprendiera su tarea.
José de Nazaret fue un buen custodio de María y de José, precisamente porque supo escuchar a Dios. Porque supo prestar atención a los signos con los que Dios se comunica. Y porque se mantuvo siempre disponible a aceptar el proyecto de Dios, aunque no coincidiera con su propio proyecto.
Como era de esperar, el papa Francisco pasó inmediatamente a reflexionar sobre la responsabilidad del ser humano, reflejada en cuatro puntos:
• Cada uno de nosotros ha recibido una misión semejante a la de José de Nazaret. A todos se nos ha confiado la custodia del ser humano. La custodia de su vida, de su dignidad y de sus derechos.
• Nos ha sido confiada la custodia de la casa común. No podemos destruir la naturaleza. Tampoco debemos adorarla. No hay una salvación sin un Salvador. Esta naturaleza es creación. Tiene un autor que nos ha llamado a colaborar en su obra.
• Además, se nos ha confiado la custodia de nosotros mismos. Somos una hermosa y fragil unidad de cuerpo y espíritu. Y hemos de custodiar ese conjunto precioso y armónico que somos.
• Tambien se nos ha confiado la custodia del mismo Dios. Dios es omnipotente, pero ha querido entregarse a nosotros, ponerse en nuestras manos. De nosotros depende que brille en el mundo la misericordia de nuestro Padre. 
Finalmente, el papa añadió unas palabras sorprendentes: “En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura”.
Es esta una buena reflexión para meditar en la festividad de san José, esposo de santa María. Ejercer la misión de custodiar con responsabilidad y con ternura es un buen mensaje para esta sociedad nuestra que vive en la indiferencia y la insolidaridad.

José-Román Flecha Andrés
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16 de Marzo: "Santo Cura Brochero" -


El 16 de marzo de 1840 nació en la villa de Santa Rosa,    del Río Primero (en la provincia argentina de Córdoba)  José Gabriel Brochero, que había de ser
 el famoso cura de San Alberto.
“El señor Brochero” como se lo llamó siempre, ha entrado en la historia por la graciosa puerta de la leyenda. Antes de saber quién era, el público, no sólo de Córdoba, sino de toda la Nación, conocía anécdotas, dichos, episodios de su vida, algunos auténticos y muchos inventados.
Ha sonado ya la hora de situar esta gran figura de santo criollo y venerarlo en los altares. Los más se imaginan que fue un simple cura rural, inculto y desarrugado en los modales, buen jinete y capaz de decirle malas palabras al gobernador y al presidente de la república; un caudillo de sotana, empeñado en una labor materialista, que se ganaba la voluntad de aquellos “gauchos bozales” entre quienes vivía, con cuentos de chalán y con beneficios de político lugareño: caminos, ferrocarriles, escuelas,
 amén de alguna capilla y de no pocos asados con cuero.
Junto a la fiel mula, Malacara,
el Cura Brochero, realizó su gran obra
evangelizadora por las sierra cordobesas.
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miércoles, 8 de marzo de 2017

Vídeos Reflexión: IIº Domingo Tiempo de Cuaresma - Ciclo A - "La transfiguración de Jesús" - (Youtube - Ed. Verbo Divino) -

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Evangelio según San Mateo 17,1-9 - "La transfiguración de Jesús" -

IIº Domingo
Tiempo de Cuaresma - Ciclo A -
"La transfiguración de Jesús"
12/3/17
Mt 17,1-9
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Reflexión
LA OBEDIENCIA 
“Abraham marchó como le había dicho el Señor” (Gén 12,4). En la primera lectura de los domingos de Cuaresma, la liturgia nos lleva a hacer un recorrido por la historia de la salvación. De hecho, nos presenta las figuras de Adán y Eva, Abraham, Moisés, el rey David y el profeta Ezequiel, para culminar el Domingo de Ramos con el Siervo de Dios.
Pues bien, frente a la desobediencia de Adán y Eva, se subraya hoy la obediencia de Abraham, El patriarca sale de su tierra y de la casa de su padre hacia una tierra y un destino que Dios le ha de mostrar. El suyo es un itinerario de fe y de esperanza. Un modelo para el camino que ha de seguir todo creyente. 
Por otra parte, en la segunda lectura de los domingos cuaresmales, todos los textos, tomados de los escritos paulinos, subrayan la salvación que nos ha llegado por Jesucristo. Hoy se recuerda que Él “destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio”.

CUATRO DETALLES
En el evangelio de este segundo domingo de cuaresma se lee todos los años el relato de la transfiguración de Jesús en un monte alto. El texto de este año, tomado del evangelio de Mateo, contiene cuatro detalles exclusivos, relacionados por parejas: 
• Se concede a Pedro un cierto protagonismo. Es él quien se ofrece a levantar por su cuenta tres tiendas: una para Jesús, otra para Moisés y otra para Elías.
• Pero los evangelios de Marcos y Lucas añaden que Pedro no sabía lo que decía. Solo el evangelio de Mateo suprime esa observación que podría oscurecer su autoridad.
• Según este evangelio, al oír la voz de lo alto que los invita a escuchar a Jesús, los discípulos predilectos cayeron de bruces, dominados por el miedo.
• Pero solo este evangelio, al sentido del oído y de la vista, añade también el tacto. Jesús se acercó a los discípulos, los tocó y les dijo: “Levantaos y no tengáis miedo” (Mt 17,7).

LA VOZ DE LA NUBE
Los tres evangelios sinópticos coinciden en introducir la voz que procede de la nube, signo de la presencia de Dios: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escuchadlo”.
• “Este es mi Hijo amado”. La Transfiguración de Jesús nos revela el rostro de Dios. Nunca podrá ser confundido con los dioses de los paganos. Los de antes y los de ahora. El verdadero Dios es Padre y es amor,
• “En él me complazco”. Jesús recoge la imagen del Siervo de Dios, al que se dedicaban aquellos hermosos cantos en la segunda parte del libro de Isaías. Él ha sido elegido y enviado. Él es el predilecto de Dios. Pero él nos salvará por sus dolores. 
• “Escuchadlo”. El Deuteronomio pedía al hebreo que escuchase a Dios. Ahora Dios nos pide que escuchemos a Jesús. Él es la Palabra hecha carne. La Palabra definitiva de Dios. Pero escucharlo no es una frivolidad. Es aceptar su vida y su suerte, tomar su cruz y seguirle.
- Dios y Padre nuestro, Abraham te obedeció cuando lo invitabas a salir de su tierra. Nosotros queremos obedecerte cuando nos invitas a escuchar a tu Hijo. Él es la tierra de salvación a la que nos llamas. Ayúdanos a obedecer tu voz como la obedeció el antiguo patriarca. Bendito seas por siempre, Señor.  
José-Román Flecha Andrés
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