jueves, 25 de agosto de 2016

Vídeos Reflexión: 22º Domingo de Tiempo Ordinario - Ciclo C - "Los primeros puestos" - (Monjas de Sant Benet - Youtube)

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Evangelio según San Lucas 14,1.7-14 - "Los primeros puestos"

22º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo C -
"Los primeros puestos"
28/08/16
Lc 14,1.7-14 
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Reflexión
INVITADOS Y ANFITRIONES
“Hazte pequeño en las grandezas humanas y alcanzarás el favor de Dios, porque es grande la miseicordia de Dios y revela sus secretos a los humildes” (Si 3,17). Este consejo que nos ofrece hoy el libro del Sirácida o Eclesiástico merecerá la burla y el desprecio de todos los que van corriendo detrás de los honores, el prestigio o el triunfo político.
En el mundo actual no se valora la humildad. Por todas partes se respira el tufo de la arrogancia. Son muchos los que parecen dispuestos a vender hasta su alma con tal de aparecer en la primera plana del triunfo social.
En ese contexto, será dificl reconocer que “Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece” (Sal 67). La experiencia de todos los días parece desmentir esa confesión del salmista. Pero Dios es el juez de todos, como nos recuerda la carta a los Hebreos (Heb 12, 22-24).

LA ALTANERÍA
En la misma línea se coloca el texto del evangelio que se proclama en este domingo (Lc 14, 1.7-14). Invitado a comer por uno de los principales fariseos, Jesús observa que los convidados se apresuran a escoger los primeros puestos. Su observación se ha hecho popular y se repite con frecuencia aun en los ambientes más laicos.
• Buscar los primeros puestos puede dejarnos en ridículo, si tenemos que descender. Es mejor buscar el último asiento para que el anfitrión nos invite a ocupar un puesto más digno. Evidentemente hemos aprendido la altanería que se puede esconder bajo la falsa humildad. Si elegimos el último puesto es solo para que todos reconozcan nuestra valia.
• Más popular aún se ha hecho la frase con que Jesús concluye este primer consejo: “Todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”. Tanto la historia como la experiencia diaria avalan la verdad de este proverbio. Thomas Merton había profetizado hace muchos años en un poema la caída de las grandes torres de acero y cristal.

LA GRATUIDAD
Pero más escandalosos resultan los dos consejos de Jesús que recoge el evangelio de este domingo. Uno es negativo y el otro es positivo. Pero es claro que ambos son políticamente incorrectos:
• Cuando des una comida no invites ni a parientes ni a vecinos ricos que puedan corresponder invitándote. Jesús no pretende que rompamos los preciosos lazos de la familia o de la amistad. El Maestro trata de exhortarnos a vivir en gratuidad, sin buscar recompensas inmediatas ni efímeros honores.
• “Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte, te pagarán cuando resuciten los muertos”. He ahí una extraña bienaventuranza. Con ella se nos exhorta a descubrir la dignidad de los marginados sociales. Y a aprender la relación entre la gratuidad temporal y la esperanza de lo eterno.
- Señor Jesús, tú nos enseñas que la humildad no es una postura fingida e interesada. Y nos pides que imitemos al Padre, que ama especialmente a los pobres y desvalidos. Ayúdanos a vivir la verdad de nuestra fragilidad. Bendito seas, Señor.
José-Román Flecha Andrés
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miércoles, 24 de agosto de 2016

martes, 16 de agosto de 2016

Vídeos Reflexión: 21º Domingo de Tiempo Ordinario - Ciclo C - "La Puerta Estrecha" - (Youtube - Monjas de Sant Benet)


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Evangelio según San Lucas 13,22-30 - "La Puerta Estrecha" -

21º Domingo
de Tiempo Ordinario - Ciclo C -
"La Puerta Estrecha"
21/08/16
Lc 13,22-30 
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Reflexión
LOS DE CERCA Y LOS DE LEJOS

“Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua ” (Is 66, 18). Esa promesa de Dios, se encuentra en la tercera parte del libro de Isaías. El pueblo ha regresado de Babilonia. El tiempo de la deportación y del exilio no podrá ser olvidado jamás. Pero Dios invita a soñar el futuro. A romper el particularismo. A ensanchar el horizonte.
El profeta anuncia que el Señor enviará sus mensajeros por todo el mundo. Y anunciarán su gloria hasta en las tierras mas lejanas. Hasta las costas que nunca oyeron su fama ni vieron su gloria. Y de allá vendrán para ofrecer sacrificios en el Monte Santo de Jerusalén.
Apoyado en esa promesa, el orante se atreve a cantar: “Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos” (Sal 116,1). Claro que nadie podrá caminar hasta el Señor si no se purifica. Es preciso aceptar como hijos la corrección con que nos reprende el Padre que nos ama (Heb 12,5-13).

LA PRESUNCIÓN
Al leer el evangelio que se proclama en este domingo nos quedamos un poco desconcertados. El texto parece oscilar de un tema a otro.
• En primer lugar se nos presenta a Jesús que sube decidido hacia Jerusalén. Pero no parece obsesionado por la condena que allí le espera. Al contrario, mientras va recorriendo el camino no deja de enseñar en las ciudades y aldeas por las que pasa. Jesús es un Maestro que no olvida su msiión.
• En segundo lugar, se recuerda la pregunta de un oyente anónimo: “¿Señor, serán pocos los que se salven?” Jesús elude la cuestión teórica y exhorta a las gentes a esforzarse en entrar por la puerta estrecha. La salvación no queda garantizada por la cercanía física al Maestro. No basta escuchar su palabra. Hay que vivir como él para evitar ser rechazados por él.
• En un tercer momento, contra la presuncion de los que le siguen habitualmente, Jesús proclama la suerte de “los otros”. Son los que vienen de lejos. “Vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán en la mesa en el Reino de Dios.

LA RUTINA
El texto evangélico se cierra con una advertencia que debió de brotar muchas veces de los labios de Jesús: “Hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”.
• Las primeras comunidades cristianas pensaron sin duda que los primeros eran los miembros del pueblo de Israel, mientras que los últimos eran evidentemente los que llegaban del mundo pagano y aceptaban el evangelio del Señor. Se cumplían así las antiguas profecías. La comunidad se abría a nuevos horizontes.
• En las comunidades cristianas de hoy hemos de considerar seriamente aquella especie de proverbio de Jesús. Los cristianos “de siempre” hemos caído en la rutina. Creemos tener asegurada la salvación. Somos “practicantes no creyentes”. Seguramente nos precederán en el Reino muchos de esos que parecen “creyentes no practicantes”.
- Señor Jesús, ayúdanos a abrirnos a la novedad de tu Reino. Que tu Espíritu ofrezca un nuevo horizonte de universalidad y de gracia a los que nos hemos habituado a la comodidad que nos ofrece una fe cansina y rutinaria. Señor, te piedad.

José-Román ,Flecha Andrés