lunes, 16 de julio de 2018

Bioética: EUTANASIA Y TESTAMENTO VITAL

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EUTANASIA Y TESTAMENTO VITAL
La moralidad de una acción no depende del sentimiento personal, ni de la opinión mayoritaria en la sociedad. Para comprenderlo basta ponerse en el puesto de la persona que es agredida por quienes se justifican apelando a esos criterios.
Además, a veces se fundamenta la moralidad en la normativa legal. Se piensa que cuando una acción ha sido permitida o regulada por las leyes obtiene la categoría ética suficiente. Pero se olvida que en ese principio se asientan las dictaduras.
Todos comprendemos que, a pesar de la regulación legal, no siempre es justo nuestro salario, no siempre son rectas las normas de acogida a los inmigrantes, no siempre es correcto el ajuste anual de nuestra pensión de jubilados.
Hace tiempo fue despenalizado el adulterio, pero no por eso es moralmente bueno. Sin embargo, al ser despenalizado y legalizado el aborto, muchos lo vieron como licito. Pues bien, una legalización de la eutanasia no puede determinar la bondad ética de dar muerte a una persona.
A los que decimos oponernos a la legalización de la eutanasia, nos achacan con frecuencia la tentación de aplicar al enfermo unos cuidados que no harían más que alargar una vida en situación terminal. En realidad estaríamos tratando de prolongar cruelmente el proceso del fallecimiento.
Seguramente hay que clarificar muchos términos. Oponerse a la eutanasia activa no significa abogar por la distanasia o “encarnizamiento terapéutico”, que también puede ser inmoral. Si es inicuo dar la muerte directa a un paciente, tampoco es deseable alargar el fallecimiento con medios extraordinarios o desproporcionados.
Estos términos son muy importantes. De hecho, hay tratamientos considerados como extraordinarios, que pueden todavía ser proporcionados, dada la situación del paciente. Y, al contrario, un tratamiento relativamente ordinario puede a veces ser ya considerado como desproporcionado.
Hay una sabiduría en “dejar morir” al paciente, sin forzar el uso de medios experimentales. El juicio ético y una práctica cuidadosa han de saber prescindir de los medios “desproporcionados” en el alargamiento de la vida. Para esto no hace falta legalización, sino prudencia y discernimiento.
El testamento difundido por la Conferencia Episcopal Española emplea justamente estos conceptos: “Pido que si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados o extraordinarios; que no se me aplique la eutanasia activa, ni se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos”.
La reflexión sobre los cuidados paliativos, tan importantes en el momento actual de la medicina, merecería un espacio mucho más largo y matizado.
José-Román Flecha Andrés
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Evangelio según San Marcos 6,30-34 - "Jesús, pastor y profeta" -

16º Domingo
Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Jesús, pastor y profeta"
22/07/18
Mc 6,30-34

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Reflexión
LA MIRADA DE JESÚS
Marcos describe con todo detalle la situación. Jesús se dirige en barca con sus discípulos hacia un lugar tranquilo y retirado. Quiere escucharles con calma, pues han vuelto cansados de su primera correría evangelizadora y desean compartir su experiencia con el Profeta que los ha enviado.
El propósito de Jesús queda frustrado. La gente descubre su intención y se les adelanta corriendo por la orilla. Cuando llegan al lugar, se encuentran con una multitud venida de todas las aldeas del entorno. ¿Cómo reaccionará Jesús?
Marcos describe gráficamente su actuación: los discípulos han de aprender cómo han de tratar a la gente; en las comunidades cristianas se ha de recordar cómo era Jesús con esas personas perdidas en el anonimato, de las que nadie se preocupa. «Al desembarcar, Jesús vio un gran gentío, sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas».
Lo primero que destaca el evangelista es la mirada de Jesús. No se irrita porque hayan interrumpido sus planes. Los mira detenidamente y se conmueve. Nunca le molesta la gente. Su corazón intuye la desorientación y el abandono en que se encuentran los campesinos de aquellas aldeas.
En la Iglesia hemos de aprender a mirar a la gente como la miraba Jesús: captando el sufrimiento, la soledad, el desconcierto o el abandono que sufren muchos. La compasión no brota de la atención a las normas o el recuerdo de nuestras obligaciones. Se despierta en nosotros cuando miramos atentamente a los que sufren.
Desde esa mirada Jesús descubre la necesidad más profunda de aquellas gentes: «andan como ovejas sin pastor». La enseñanza que reciben de los letrados de la Ley no les ofrece el alimento que necesitan. Viven sin que nadie cuide realmente de ellas. No tienen un pastor que las guíe y las defienda.
Movido por su compasión, Jesús «se pone a enseñarles muchas cosas». Con calma, sin prisas, se dedica pacientemente a enseñarles la Buena Noticia de Dios. No lo hace por obligación. No piensa en sí mismo. Les comunica la Palabra de Dios, conmovido por la necesidad que tienen de un pastor.
No podemos permanecer indiferentes ante tanta gente que, dentro de nuestras comunidades cristianas, anda buscando un alimento más sólido que el que recibe. No hemos de aceptar como normal la desorientación religiosa dentro de la Iglesia. Hemos de reaccionar de manera lúcida y responsable. No pocos cristianos buscan ser mejor alimentados. Necesitan pastores que les transmitan la enseñanza de Jesús.
José Antonio Pagola
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martes, 10 de julio de 2018

Bioética: EUTANASIA Y DERECHOS HUMANOS


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EUTANASIA Y DERECHOS HUMANOS
En este momento, se presenta la eutanasia como una urgencia irrenunciable, demandada por la mayoría de los ciudadanos. Se la califica como un signo de progreso social, como un derecho de la persona, como un acto de compasión hacia el dolor que padecen los enfermos terminales.
Es preciso resumir este abanico de nuevos y pretendidos “derechos”, no contemplados por la famosa Declaración, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 10 de diciembre de 1948.
• Se nos propone hoy la eutanasia activa como un derecho del paciente terminal incapaz de soportar sus dolores. Pero se olvida que nunca, como en esta época, hemos sido capaces de controlar el dolor.
• Se alaba la eutanasia activa siempre que se produzca a petición del paciente. Pero se olvida que muchos de esos pacientes en realidad no están implorando la muerte, sino una cercanía afectuosa y compasiva por parte de familiares y sanitarios. Una cercanía que a veces les niegan la prisa y la tecnificación de nuestro mundo.
• Se nos presenta la eutanasia como un derecho, que nunca sería vinculante para los que no lo quieran reclamar. Pero se olvida también que la libertad para pedir el aborto ha terminado convirtiéndose, en algunos casos, en una gran cantidad de abortos prácticamente obligatorios.
• Se promueve hoy la legalización de la eutanasia activa como un laudable acto de compasión -merci Killing-. Pero se olvida que la verdadera com-pasión no puede llevar al desentendimiento con relación al enfermo sino a la cercanía y a la ternura que se merece como persona.
• Se anuncia la eutanasia como la única solución (¿o la “solución final”?) para desentenderse de esas vidas que, siguiendo el escrito de Hoche y Binding, un régimen horrible calificó como “vidas inútiles”, desencadenando así toda una tormenta de inhumanidad.
En este momento, se presenta la eutanasia como un signo de progreso social, como un derecho de los ciudadanos, como un acto de compasión hacia los enfermos terminales, que de una forma inconsciente son generalmente identificados con los ancianos.
Muy raras veces se alude a la posibilidad de aplicar la eutanasia a los enfermos mentales, como ha ocurrido ya en la práctica en los casos en que la eutanasia ha sido despenalizada. Además, no se suele mencionar en primera instancia la eutanasia aplicable a los niños que nacen con malformaciones que son vistas como no deseables.
Es verdad que hay quien ya ha levantado una voz de alerta ante el peligro de ver cómo la legalización de la eutanasia puede llevar consigo la difusión de la eugenesia. En ese caso, el ser humano se convertiría práctica y legalmente en árbitro capaz de decidir sobre la vida y la muerte de los demás.
José-Román Flecha Andrés
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Videos Reflexión: 15º Domingo Tpo. Ordinario Ciclo B - "Misión de los doce" - (Ed. Verbo Divino - Youtube)

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Evangelio según San Marcos 6, 7-13 - "Misión de los doce" -

15º Domingo
Tiempo Ordinario - Ciclo B
"Misión de los doce"
15/07/18
Mc 6, 7-13

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Reflexión
PROFETAS Y ENVIADOS
“Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá: come allí tu pan y profetiza allí”. No es muy educado este saludo que Amasías dirige al profeta Amós, según se lee en este domingo 15 del tiempo ordinario (Am 7,12-15). Se ve que el sacerdote Amasías no quería que las gentes que acudían al santuario de Betel se vieran perturbadas por aquel pastor llegado del sur. 
Pero hay algo más inquietante. Amasías, recuerda que aquél es un santuario real, “el templo del país”. El reino del norte se ha independizado del reino de Judá. El poder oficial no quiere saber nada del templo de Jerusalén y favorece el culto y los sacrificios de los santuarios “autonómicos”. La política no acepta de buena gana a la profecía. 
Pero Amós replica con toda franqueza. Él no es un profeta ni presume de serlo. Es tan solo un pastor y cultivador de higos. Pero Dios lo ha enviado a proclamar un mensaje de conversión en las tierras del norte y él no puede guardar silencio. Es bien consciente de la fidelidad que debe al Señor que lo ha enviado.

TRES ACTITUDES
Del envío habla también el evangelio que hoy se proclama (Mc 6,7-13). Ahora es Jesús quien elige y envía a sus mensajeros, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Amós fue rechazado por el poder establecido y por la corrupción que generaba. También los discípulos de Jesús saben que a veces no serán recibidos ni escuchados. 
Al enviarlos de dos en dos, Jesús instruye a sus discípulos y les advierte, al menos, de tres cualidades que deberán acompañarlos por el camino:
• En primer lugar, la pobreza. Habrán de caminar ligeros de equipaje. Les basta llevar lo más elemental. Anunciar el mensaje con pobreza facilitará la rapidez de sus movimientos.
• En segundo lugar, la sencillez. Habrán de aceptar con gratitud el hospedaje que se les ofrezca. No tienen derecho a sentirse importantes. No pueden exigir nada.
• En tercer lugar, la valentía y la libertad. El anuncio de un mensaje interpelante hará que los ignoren y rechacen. Habrán de estar dispuestos a seguir su camino sin resentimiento. 

UNA TRIPLE TAREA
Tras explicar el estilo que ha de acompañar a los enviados, Jesús les expone el objeto mismo del envío. Una triple lección, válida también para los evangelizadores de hoy.
• Los discípulos salieron a predicar la conversión. Es importante hablar siempre de Dios. Y es totalmente necesario exponer a los hombres la voluntad de Dios. Y exhortarlos a conocerla, a seguirla y a dar testimonio de ella. 
• Los discípulos expulsaron demonios. Según el papa Francisco, el diablo no es “un mito, una representación, un símbolo, una fugura, o una idea” (Gaudete et exsultate, 161). Esa es la mayor trampa del demonio. Así que hay que prepararse para el combate. 
• Los discípulos ungían con aceite a los enfermos y los curaban. En este mundo, desgarrado por el dolor y el sufrimiento, muchos necesitan una curación integral. Los creyentes somos enviados a llevar el consuelo y la compasión de Dios a todos los que sufren. 
- Señor Jesús, te damos gracias por habernos elegido, instruido y enviado a anunciar a nuestros hermanos tu palabra de vida y de salvación. Danos la valentía y la ternura necesarias para hacer presente en esta tierra a nuestro Padre misericordioso. Amén.
José-Román Flecha Andrés
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